Una historia fascinante y desconocida: el día que Macri le mandó el contrato a Passarella para que fuera el técnico de Boca

Tal vez nos ayude a entender mejor los hechos ocurridos, si registramos las dos secuencias iniciales. Son las siguientes:

1.- El 2 de abril de 1997, la Selección Argentina perdía en La Paz frente a Bolivia por 2-1 un partido válido por las Eliminatorias para el Mundial de Francia 98′. La derrota no fue tan costosa como la vergüenza. Fue aquella noche en la cual el jugador argentino Julio “Jardinero” Cruz ofreció a las cámaras su rostro sangrante como consecuencia de un corte transversal en su mejilla izquierda. Desde entonces – hace más de 21 años – nadie puede asegurar quién, cómo, con qué y por qué Cruz resultó víctima de una agresión tan grave como invisible. Hay hipótesis, suposiciones, afirmaciones, controversias y juramentos pero lo que quedó indubitablemente registrado fue que por esta causa el Director Técnico Jefe, Daniel Passarella –quien estaba al frente del equipo nacional desde el 15 de Septiembre de 1994- quiso retirar a sus jugadores del campo de juego abandonando el encuentro.

Desesperado, el entonces presidente de la AFA tomó su teléfono Star Tac y desde su casa – que aún era en Sarandí – comenzó a llamar a los números de empleados de la Oficina de Selecciones Nacionales y de dirigentes que estaban en La Paz, en medio de aquel caos. Intentó hablar con el Ingeniero Raul Ulloa, presidente de la delegación que entrenó durante 30 días en la altura, con Rubén Moschella, actual director del predio de la AFA en Ezeiza, con Eduardo Bongiovanni, el eficiente jefe de prensa de la Selección…Imposible, la señal no resistía. Hasta que milagrosamente consiguió sostener un breve diálogo con David Pintado, por entonces presidente de River quien había llegado ese día a La Paz junto a otros dirigentes:

.- David, habla Julio (Grondona); te pido que le digas a Passarella que digo yo que el equipo debe terminar el partido en la cancha, por favor David, es una locura lo que estoy viendo. Terminen el partido en el campo hasta que el referí pite, es el más grande favor que te pido David… Hablá con ese muchacho que es de tu club y decile que es una orden eh… bajá y metete en el campo de juego que es lo que hubiese hecho yo –

.- Sí, Julio –respondió el recordado amigo Pintado – lo intentaré, está muy difícil la cosa aquí con la policía, los particulares, pero ya voy al campo… Lo llamo Don Julio, espere que lo llamo.-

.- Escuchame Pintado – insistía desesperado Grondona-, mirá que si no terminamos el partido nos puede pasar lo de Chile cuando el arquero (Roberto Rojas) por simular – hecho que demostraron las fotos de Ricardo Alfieri (h)- los dejó afuera de dos Mundiales (1990 y 1994); te lo pido por favor, bajá y poné orden. Ah –concluyó- y decile al técnico (Passarella) que cuando llegue a Buenos Aires quiero hablar con él.-

Los más cercanos a Julio Grondona siempre confesaron que esa noche viendo el partido desde su casa, el viejo caudillo había resuelto prescindir de Passarella a lo sumo después del Mundial de Francia 98′ con cualquier resultado final. En su cabeza comenzaba a rondar el nombre de Carlos Bianchi quien se hallaba en estado sabático pues había llegado a un acuerdo con Franco Sensi, presidente de la Roma para seguir cobrando sus honorarios (lucro cesante) hasta la finalización del contrato rescindido. La Roma terminó en el 12° lugar de la Serie A, fue además eliminado en la segunda fase de la Copa UEFA (hoy Europa League) y en la Copa Italia quedó afuera en el debut ante el Cesena (1-3).

Este es el final de la primera secuencia. Vayamos ahora a la segunda – un año después- para luego unirlas. Y es la siguiente:

2.- “Hemos caído muy bajo” y “Boca es un cabaret”, dijo entre otras cosas, Diego Fernando Latorre al término de un entrenamiento de Boca que él no pudo realizar por padecer una gastroenteritis el 20 de abril de 1998. Sus compañeros Néstor Fabbri, Claudio Paul Caniggia y Roberto Abbondazieri, entre otros, salieron a cuestionar tal afirmación que provocó espanto en todos los ámbitos futbolísticos, sobre todo porque Boca venía de caer ante Lanús por 0-1 en lo que fue su única derrota del Torneo Apertura 97′, bajo la dirección técnica de Héctor Rodolfo Veira .

Ese mismo día -20 de abril de 1998 – el presidente de Boca, Mauricio Macri le pidió telefónicamente al tesorero – y hombre de su mayor confianza a la vez- Orlando Salvestrini que le hiciera una oferta a Daniel Passarella para tomar la conducción del equipo a partir del próximo campeonato. O sea después del Mundial de Francia que comenzaría dos meses después.

Esta indicación generó un gran revuelo en el corazón de Boca y también de la AFA. Es así como Grondona le pidió a su amigo de toda la vida Pedro Pompilio, vicepresidente de Boca, que no era bueno que un hombre tan identificado con River como Passarella fuera el técnico de Boca. “Es pa’ quilombo Pedro…”, le decía, “¿no viste la locura que vivimos todos los partidos con la violencia?, los barras son incontrolables, Pedro, no lo hagan, ¿que querés?, ¿que los maten si pierden con River?”. Y agregaba: “Se acabaron aquellas épocas en que un Alfredo (Di Stéfano) o un Pipo (Rossi) podían dirigir a Boca al precio de una puteada, hoy te matan Pedro, no lo hagan…”.

.- Julio, estoy de acuerdo, pero Mauricio quiere orden en el vestuario y cree que el hombre es Passarella, mañana iré a verlo. No quiere que ocurra otro “Halcones y Palomas” como en el 93′ ( Navarro Montoya, Juan Simón, Alejandro Giuntini y Chiche Soñora –”Palomas”- contra Blas Armando Giunta, Beto Márcico, el Chino Tapia, Sergio Saturno y el Manteca Martinez – los “Halcones”- los dos grupos en pugna por el liderazgo del vestuario)

.- ¿A quién van a ir a ver?, preguntó Grondona.-

.- A Daniel Passarella, vamos con Salvestrini y con un precontrato a su casa, vamos a ver qué pasa-, concluyó Don Pedro.

No sería la primera vez que los nombres de Boca y Passarella se asociarían: se probó cuando era un adolescente en “La Candela”, no aplicó y antes de recalar en River “para siempre” ( 1974), jugó en Sarmiento de Junin (1973, en la Primera C). Luego ya como figura consagrada mundialmente en la Selección Nacional (campeón mundial del 78′ y del 86′) después de la Fiorentina y el Inter de Milán, regresó a River en 1988 hasta proyectar su identidad como entrenador ( 1990-1994) y como Presidente ( 2009-2013).

Fue justamente en su regreso como jugador, cuando José Omar Pastoriza (1988) lo tentó para que se incorporara a Boca equipo del que era director técnico. La propuesta se la hizo en el restaurante “Le Jardin” de la calle Ayacucho entre la Av Santa Fe y Arenales.

.- Dale Daniel, vos que sos “bostero”…-, le chicaneaba el inolvidable Pato Pastoriza para convencerlo.

Fue en tales circunstancias que Passarella le dijo que ya lo había llamado el “Flaco” Menotti para volver a River y que su obligación era regresar a Núñez “siempre y cuando lleguemos a un acuerdo”, le aclaró ociosamente.

El martes 21 de abril de 1998 a las 15 horas, Pedro Pompilio y Orlando Salvestrini tocaron el timbre de la casona de la calle Avellaneda en las Lomas de San Isidro. Iban en nombre del presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, a proponerle a Daniel Passarella ser el nuevo director técnico de Boca.

Los visitantes fueron cálidamente recibidos y pasaron al primer living a conversar. Grande fue la sorpresa al enterarse que las conversaciones telefónicas entre Mauricio Macri y el anfitrión eran razonablemente frecuentes.

.- Sí, la última vez me preguntó por Pineda, el chico que cité para la selección y que seguramente irá al Mundial.-, les contó el dueño de casa quien se hallaba acompañado por su abogado, amigo y representante Marcelo Open.

“Sí, se lo compramos a Huracán y se lo vendimos muy bien al Udinese , muy buen chico”, subrayó Pompilio refiriéndose a Mauricio Pineda representado por Open…

.- Sí, pero viste, Mauricio me pone en aprietos porque ustedes tienen un técnico y me pregunta a mí, queda fulero.- les aclaró Daniel.

La charla avanzó tanto que Passarella se animó a tirar sus primeras preferencias. Fueron surgiendo nombres de jugadores para incorporar al Boca del futuro inmediato. Y los primeros tres que mencionó para la temporada 1998-1999 fueron los de Roberto Ayala (Nápoli, listo para ir a Milan), Matías Almeyda (Lazio) y el de Claudio Javier “Piojo” López (Valencia).

Tras casi dos horas de amable tertulia quedaron en reencontrarse Orlando Salvestrini y Daniel Passarella. Aquel habría de trasladar las pretensiones económicas al presidente Mauricio Macri mientras que Pedro Pompilio llevaría sus sensaciones a la Comisión Directiva.

Fue después de esa reunión supuestamente secreta que le preguntaron a Passarella en su primer reencuentro con la prensa:

.- Daniel, después del Mundial, ¿dirigiría a Boca?-

Fue por única vez que se le escuchó decir: “Sí, ¿por qué no?”

La reunión con la propuesta económica entre Salvestrini y Open se llevó a cabo sin que trascendieran los números ni las condiciones. Lo que llamó la atención en la AFA fue la insistencia de Passarella para jugar el último partido de las Eliminatorias frente a Colombia (16-11-1997) que terminó 1-1 en la Bombonera. El público fue respetuoso y hasta cálido con Daniel y ahora sólo había que esperar que se jugara el Mundial.

Estas son las dos secuencias de una historia objetiva. Ahora viene el final con dos versiones diametralmente opuestas. Y fue así:

Versión Carlos Bianchi: “Sí, es cierto, me ofrecieron dirigir a la Selección Nacional en el 98′ pero les respondí que prefería no hacerlo.”-

Versión Julio Grondona: “Le ofrecimos dirigir a la Selección y nos pidió hacerse cargo de los juveniles. Yo le dije que Pekerman (campeón mundial 1995-1997 hasta ese momento y luego también en el 2001) era intocable para mí. Lógicamente el hombre quería trabajar con su equipo: Carlos Ischia como ayudante que estaba bien y Osvaldo Piazza en los Juveniles y fue por eso que no nos pusimos de acuerdo”.

Esa fue la primera vez; luego Bianchi fue testeado por Pompilio para hacerse cargo de la Selección tras la partida de Marcelo Bielsa el 14 de Septiembre de 2004 y reiteró su desistimiento pero con otra explicación: “Mientras esté Grondona en la AFA yo no aceptaré ser el técnico de la Selección Nacional…”

El plantel nacional regresó al país el 6 de Julio de 1998 tras quedar eliminado ante Holanda por 2 (Patrick Kluivert y Denis Bergkamp) a 1 (Claudio “Piojo” López), aquella fatídica tarde de la expulsión de Orteguita tras su incidente con el arquero holandés Van der Sar.

Para Macri no había dudas respecto de la contratación de Daniel Alberto Passarella. En la nomenclatura nocturnal se los podía considerar “amigotes” vinculados relacionalmente a otras personas de privados afectos.

Por tal razón las gestiones avanzaron. Estaban ya en la parte final de las negociaciones, habían acordado que Alejandro Sabella fuera su ayudante de campo y que el Tolo Gallego se apartaría para iniciar su carrera como técnico jefe. El resto de los colaboradores continuarían con Passarella en Boca.

Pero la reunión final “cuidadosamente secreta” con el contrato a la vista, listo para firmar, fue anoticiada estentóreamente a manera de primicia de “último momento” por Crónica TV a las 15.34 horas del miércoles 8 de Julio.

Fue tal la conmoción en casi todos los ámbitos boquenses que muchas agrupaciones políticas opositoras convocaron a un multitudinario “banderazo” en Brandsen 805, corazón de la Bombonera para el viernes 10 de Julio a las 18 horas.

La magnitud del acto hizo que Macri desistiera de contratar a Passarella.

Fue así que en París mientras el Mundial se disponía a celebrar las semifinales y la gran final (Francia 3-Brasil 0), Mauricio Macri- no demasiado convencido, cosa que siempre percibió el técnico- se reunió con Bianchi quien cumplía funciones de múltiple comunicador televisivo y le propuso ser el conductor de Boca Juniors.

Bianchi aceptó “limpiar” el plantel y ordenar la convivencia pero puso algunas condiciones como evitar en todo cuanto se pudiera la presencia de Diego Maradona – ya retirado- en el vestuario y excluir del plantel a Claudio Paul Caniggia a quien le propusieron un inaceptable contrato “por partido jugado”, cuestión que derivó en una demanda.

Sin “banderazo” no hubiese habido Bianchi iniciando un primer ciclo tan glorioso como inolvidable.

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