Renunciamiento, gatopardismo y un nuevo escenario

El “renunciamiento” de Cristina a la candidatura presidencial es un hecho inédito. Y no porque nos olvidáramos de otro renunciamiento, esa vez en serio, de Eva Perón (de cuyo nacimiento acaban de cumplirse 100 años, algo que la ex Presidente quiso hacer coincidir) sino porque por primera vez un candidato a vicepresidente anuncia quién será el primero en la fórmula. Un indicativo claro de dónde está la fuente de poder. Una mirada superficial recuerda aquello de “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, ficción que duró poco menos de dos meses y que terminó con un golpe de palacio, desalojando al ala más radicalizada del peronismo. Esta vez se invierten los factores: un moderado como Alberto Fernández estaría bajo la presión del kirchnerismo duro y de un posible putsch. Esa experiencia ya se intentó con Scioli y Zannini, como comisario político, pero Macri la desbarató.

El “renunciamiento” tiene peculiaridades. La primera, la fórmula Alberto Fernández- Cristina Fernández, se anunció a poco más de un mes de la fecha límite legal. La presencia del ex jefe de gabinete de Néstor es, claramente, una presencia negociadora para unificar el peronismo. Es una invitación a la gran primaria del PJ con todos adentro, por ejemplo Sergio Massa, a quien Alberto había tentado varias veces para volver con Cristina. También significa que Cristina sabe que puede ganar ,pero que deberá gobernar con un mundo político-financiero hostil y una situación difícil para sus gustos políticos. Prefiere que de esa dura tarea se encargue otro.

Pero también, la fórmula AF-CFK podría formar parte de la negociación global en la que la situación judicial de Cristina estaría en la mesa. Alberto se encargó de mostrar que cuatro jueces de la Corte intentarían frenar el juicio que comienza el martes por corrupción. Esas “garantías” harían más fáciles la negociación de un ticket en el que -inclusive- la senadora no figure.

Cristina tiene también razones personalísimas para dar este paso, con su hija Florencia en un virtual exilio en Cuba.

Schiaretti comenzará esta semana a hacer valer el peso de su reelección en Córdoba cuando se reúna con Massa, Urtubey y Lavagna. El peronismo alternativo tenía un peso con la polarización entre Cristina y Macri. Ahora, algunos gobernadores comprometidos con este sector podrían argüir una excusa para desertar. Se asegura, sin embargo, que el tercer sector intentará competir, aunque persisten incógnitas con Massa.El oficialismo, en tanto, cree que hubo gatopardismo (cambiar algo para que nada cambie). Argumentan que el descenso de Cristina como vice fue porque tiene un techo electoral que no puede perforar. Otros, sin embargo, sugieren que debe haber movimientos en el banco de Macri, por si decide que otro sea el que juegue esta partida electoral. Un cambio muy difícil pero no imposible..

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