Por qué Juan Minujín es el actor del momento

A los 44 años, a Juan Gervasio Minujín no le molesta desnudarse. Lo hace en la televisión, el teatro… Pero es mucho más que un cuerpo atractivo. Es, por definirlo de alguna manera, un actor versátil, con recursos, alguien capaz de interpretar roles definitivamente opuestos. “El actor es como un tenista”, señala Juan, mientras toma un té de hierbas en un bar de Colegiales. “Si está sin confianza, impreciso, puede hundirse”.

Por estos días, y con la justeza de un Roger Federer, para seguir con la comparación tenística, a Minujín, que es sobrino segundo de Marta, la famosa artista plástica, se lo puede ver en varios formatos:

En el Paseo La Plaza, y junto a Jorgelina Aruzzi, protagoniza la obra La Verdad.

En la plataforma Movistar Play se está reponiendo la sitcom Loco por vos: en este caso, Juan se luce en dupla con Julieta Zylberberg.

Para el año que viene, Minujín tiene dos proyectos de televisión, Volver a empezar, la tira que hará con Carla Peterson, y, si bien todavía no está confirmado, todo indica que también participará de la cuarta temporada de El Marginal, el drama carcelario.

El 20 de diciembre de este año, Netflix estrenará la película Los dos Papas, en la que Minujín interpreta a “Francisco joven”, que es lo mismo que decir, cuando todavía no llevaba la sotana blanca, era Jorge Bergoglio y vivía en Flores.

Minujín no tiene problemas en pasar de la comedia al drama.

Minujín no tiene problemas en pasar de la comedia al drama.

-¿Se puede decir que sos el actor del momento?

-Y… (se ríe, con timidez). Eso no lo puedo decir yo… Por suerte, los últimos trabajos que hice tuvieron mucha repercusión. Y pude sostener un estándar de calidad que me representa. Vengo del teatro independiente, del cine independiente, y para mí es muy importante insertarme en otros ámbitos sin perder mi impronta, mi lenguaje.

-Para que te convoquen de todos lados no te hace falta ir al programa de Andy Kusnetzoff a contar anécdotas subidas de tono. Y, si bien tenés tus atributos físicos, tampoco sos un sex symbol. ¿Cuál es el secreto de tu éxito?

-No sé… Me involucro de lleno. A mí me gusta ver el proyecto más allá de mi parte. No me interesa hacer un personaje buenísimo en una película que no me cierra. No es que hago televisión y mi líbido está puesta en otra cosa. Estoy atento a todas las áreas, el libro, el concepto general… Para que las cosas salgan bien es fundamental armar un buen equipo.

En Londres, Juan Minujín trabajó como estatua viviente.

En Londres, Juan Minujín trabajó como estatua viviente.

De 1976 a 1983, los años de la última dictadura, Minujín vivió en Ciudad de México. Sus padres -un matemático y una socióloga- tuvieron que exiliarse porque eran militantes políticos.

Cuando la familia regresó a la Argentina, ya en tiempos de Raúl Alfonsín como presidente, Juan tenía ocho años. Y, por su “tonada”, sus compañeros del colegio le decían “el Chavo del 8”.

A los 15 empezó a estudiar teatro con Cristina Banegas. Y a los 19 consiguió su primer trabajo: hizo de extra en la película Fuego Gris, dirigida por Pablo César y musicalizada por Luis Alberto Spinetta.

Al año siguiente, con la idea de terminar su formación como actor, viajó a Londres, Inglaterra. Para mantenerse, juntaba algún dinero en la calle como estatua viviente, el único oficio en el que te pagan por quedarte quieto.

Y volvió a la Argentina, siguió trabajando y se empezó a destacar.

En "La verdad", Minujín trabaja con Jorgelina Aruzzi.

En “La verdad”, Minujín trabaja con Jorgelina Aruzzi.

Los premios le llegaron a los 40 años: en 2015 se llevó el Martín Fierro por su papel en la comedia Viudas e hijos del rock & roll, donde interpretaba a Segundo, un joven de clase alta que le costaba salir del closet.

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Entre tanto trabajo, Minujín disfruta sus ratos libres en su casa, con su mujer Laura y sus dos hijas, Carmela (9) y Amanda (12). “Este año, en el que no estoy haciendo una tira, paso más tiempo con mis hijas… Hago pool, las llevo al colegio. Es un placer estar con ellas. Mi casa es un lugar de expansión…”, confiesa. “También me gusta jugar al tenis”.

-¿Tomás clases?

-Sí, aprendí a jugar de chico en lo que era el KDT y ahora retomé: voy dos veces por semana a la Asociación de Deportes Racionales. Es un gran deporte.

-¿Cuál es tu jugador preferido?

-Me gusta mucho el suizo Wawrinka, cómo pega el revés a una mano…

-¿Y de la Argentina?

-Siempre admiré al Gato Gaudio.

-Otro gran revés a una mano.

-Sí, de Gaudio me gustaba su tenis y su capacidad de expresar lo que le estaba pasando. O lo mal que la estaba pasando… (se vuelve a reír). Tenía un talento especial. También me gustaba el juego de Nalbandian. Y ahora sigo a Schwartzman: cuando juega, me fanatizo como si fuera el Mundial 86…

Minujín y Carla Peterson en "100 días para enamorarse". Un éxito.

Minujín y Carla Peterson en “100 días para enamorarse”. Un éxito.

En La Verdad, del francés Florian Zeller, se multiplican los “triángulos amorosos”. Y Minujín es algo así como un “engañador engañado”.

“La sala es una fiesta”, se entusiasma el actor. “Que en este momento podamos hacer reír… Es muy liberador. Por momentos parece un cine de barrio. Se escucha al público gritar “¡uhhh!”, “¡mirá!”, “¡noooooo!”. Estoy una hora y media en escena y es muy gratificante. Vamos a seguir hasta noviembre y ya estamos en conversaciones para hacer una segunda temporada”.

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Minujín, queda dicho, juega en varios frentes. Sobre Volver a empezar, la comedia romántica que va a protagonizar junto a Carla Peterson, comenta: “Se trata de una pareja que se separó en 2001 y se reencuentra 18 años después. La produce Underground y se va a pasar por Telefe. Por ahora está todo muy verde. Sólo leí un par de libros…”.

En 100 días para enamorarse, Minujín y Peterson componían a la pareja de abogados Gastón Guevara y Laura Contempomi. ¿Cómo hacen para no repetirse? “Con Carla somos muy amigos. La admiro como actriz”, sigue Juan. “La historia y los roles son diferentes. Además, si te metés a fondo con la humanidad de los personajes, es difícil que te repitas. Podés interpretar a dos abogados, dos periodistas o lo que sea, y que no tengan nada que ver uno con el otro”.

Juan Minujín, en "El marginal".

Juan Minujín, en “El marginal”.

En agosto de este año, y con cara de hombre rudo, en el último capítulo de El Marginal 3 reapareció Pastor Peña, el personaje de Minujín. “Sé que está el deseo de hacer la cuarta temporada. Y a mí me gustaría que se concretara. Pero todavía no hay nada confirmado, salvo que el cierre de la tercera dejó abierta la posibilidad de que la historia continúe, con el reencuentro de estos personajes -Pastor, Diosito y Marito Borges- en otra cárcel”.

-¿Te sorprendió el furor que hubo con la serie? En la Argentina, el final de la tercera temporada se esperó con una expectativa similar a la del cierre de “Game of Thrones”.

-Sí, estuvo buenísimo… El Marginal funcionó muy bien, es una serie muy de acá. Y se acerca en calidad a las series de primer nivel. Yo veo muchas series, dinamarquesas, israelíes, en distintas plataformas… El Marginal tuvo un público multitarget, como se dice ahora. Hace poco estuve con mi papá en Bariloche. Fuimos dos días de paseo. Mi papá vive hace 20 años en Nueva York y no sabe nada de lo que pasa acá en la tele. Por eso se sorprendía cuando la gente me saludada por la calle. Me saludaban las señoras que habían salido a tomar un té, los pibes del secundario, los laburantes que estaban cambiando un caño de la calle… Claro, la serie se vio por la tele y por otros dispositivos: YouTube, la plataforma Contar… Y eso genera mucha diversidad.

En Los dos Papas, la película dirigida por Fernando Meirelles, Minujín se pone en la piel de “Bergoglio” (a Francisco lo interpreta Jonathan Pryce). “Fue una experiencia increíble”, resume Minujín. “Es una película enorme. Y ya hizo un recorrido muy promisorio en los festivales en los que estuvo, como el de Toronto. Meirelles, un director híper consagrado, es muy abierto a escuchar propuestas… Lo admiro desde que filmó Ciudad de Dios”.

-¿Qué podés decir de Jonathan Pryce?

-Primero estuvimos juntos en Londres, durante algunos ensayos, y después compartimos algunas locaciones. A Anthony Hopkins, que en la película hace de Benedicto XVI, no lo pude ver porque él filmó sólo en Roma.

-¿Tenés formación religiosa?

-No, nada. Por el lado de mi papá son judíos, y por el de mi mamá, drusos, una religión de Medio Oriente. A su vez, mis padres son ateos. Por eso, para entender muchas cosas de la religión, tuve varios encuentros con Octavio, un jesuita del que me hice muy amigo. Me explicó cuestiones de la historia, la política dentro de la Iglesia, y hasta del protocolo vinculado con la vestimenta. Es la primera vez que hago un personaje de alguien público, que está vivo, y su ayuda fue clave.

-¿Te gustaría conocer al verdadero Francisco?

-Desde ya. Es alguien sumamente interesante. Pero me parece imposible poder verlo. Debe tener cosas más importantes que hacer… No sé si querrá ver esta película.

-Tiene cosas importantes que hacer pero también está al tanto de los partidos de San Lorenzo.

-Es cierto.

En 2013, cuando cumplió 70 años, Marta Minujín, tía de Juan, se casó con el arte.

En 2013, cuando cumplió 70 años, Marta Minujín, tía de Juan, se casó con el arte.

Sobre su tía Marta

“Para mí es una fuente de inspiración”

-¿Qué relación tenés con Marta Minujín, tu tía segunda?

-Ella es prima de mi papá. Son muy compinches. Se encuentran seguido un Nueva York… Yo también tengo una relación muy fluida. Nos mandamos muchos mensajes por whatsapp. Y a veces voy a su taller, en la calle Humberto Primo.

-Sus perfiles son muy diferentes: al menos públicamente, ella es mucho más extrovertida que vos.

-Es que un actor no puede tener un perfil tan alto, tiene que mantener cierto misterio. El público quiere ver al personaje, no al actor. No puede estar invadido, saber si es gay o si salió con tal compañera de elenco. Marta, además, tiene un concepto muy distinto del arte. Ella no puede creer que yo, en el teatro, repita todas las noches la misma obra. El happening que ella propone es lo opuesto. Yo le tengo mucho cariño. Y ella tiene un gran reconocimiento a nivel mundial.

-¿Qué opinás de su obra?

-Me encanta. El Partenón de los libros prohibidos, La Menesunda, las esculturas… Para mí es una gran fuente de inspiración.

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