Nuevas habilidades, demandas insatisfechas y capacitación constante: ¿hacia dónde va el trabajo?

¿Cuáles son las habilidades que se necesitarán? ¿Qué puestos de trabajo desaparecerán y, por el contrario, cuáles empleos se crearán? ¿Qué pasará con las industrias que no logren adaptarse a los cambios tecnológicos? Esas y otras preguntas se intentaron responder en el evento organizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC): el futuro del trabajo que, en realidad, dicen, ya no es futuro; está pasando.

“El desafío es ir armando una fuerza laboral adecuada a lo que se necesita. No estamos en la época de usar el pico y la pala o la máquina de escribir. Ahora tenemos que pensar en la economía del conocimiento, en la inteligencia artificial y la robótica. Desde el 2007 hasta el 2017 se crearon 65% más empleos en la economía del conocimiento que en los sectores tradicionales y los salarios son hasta un 35% más altos”, señaló Mario Grinman, secretario de la CAC.

Del mismo modo, Grinman consideró: “Por ahora los robots son construidos por seres humanos, pero estoy seguro que los robots van a ser construidos por robots. En el sector ya vemos la tecnología en todo: desde el callcenter hasta la logística. Eso no significa que se va a producir desempleo. Se va a tener que reacomodar y los nuevos empleos van a tener que ser mucho más sofisticados”, agregó Grinman, quien también pidió por leyes laborales más modernas. “Hoy están pensadas para la época de la revolución industrial”.

La primera en tomar la palabra fue Cristina Bomchil, directora ejecutiva de la consultora VALUAR. La especialista en recursos humanos hizo hincapié en los cambios que están sucediendo en las organizaciones, donde los millennials ya son los principales impulsores de la transformación. Para ello, planteó, la educación también debe estar a la altura.

“Van a tener que enseñar interdisplinariamente, todas las materias atravesadas por las tecnologías. Las carreras deben actualizarse constantemente y las empresas nos tenemos que hacer cargo también de la capacitación de los recursos. La educación va a ser que se puedan aprovechar los enormes beneficios que da la tecnología”, consideró.

Por el lado de la educación también estuvieron representantes de plataformas que hoy impulsan la alfabetización digital. Matías Posse, coordinador de Digital House, advirtió: “Tenemos alumnos de 19 hasta 75 años que vienen en busca de una capacitación corta, que les dé herramientas. Nosotros estamos convencidos que la transformación es humana, no tecnológica. Las máquinas van a venir a ocupar funciones estandarizadas, pero somos los humanos los que encabezamos ese cambio”.

Por su parte, Juan Badino, cofundador de Acámica, sostuvo: “Hay muchas incertidumbres respecto de hacia dónde va la industria. En vez de hacer pasar un producto por una caja, hoy se pide sumar un valor agregado. Las empresas van a tener que reconvertir perfiles dentro de la compañía porque afuera tampoco es que hay programadores corriendo”.

Una de los grandes desafíos que conspira contra el desarrollo del país es la poca coincidencia que se presenta entre los perfiles profesionales mayoritarios y las demandas productivas. Para ello, al final del evento, se hizo el lanzamiento oficial de ImpulsAR, que será una herramienta para las empresas asociadas de la CAC y las Cámaras también socias a nivel federal. “Los ayudará a adaptarse al cambio, otorgándoles capacitación a través de programas tercerizados con líderes en transformación digital, los departamentos de capacitación continua de la CAC, Universidad CAECE y su Instituto Terciario Privado”, explicaron.

A su vez, ImpulsAR otorgará, asesoramiento y asistencia en procesos de transformación y adaptación a las nuevas formas de trabajo, propondrá una línea de conversión de las Pymes y colaborará con la reorientación de los perfiles profesionales.

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