Moños, volados y corte princesa: la infantilización de la moda en pos de la juventud eterna

En los últimos tiempos, la industria de la moda se ha visto marcada por un  condimento especialmente particular que tiñe las prendas de nostalgia. Y si bien la estética hiperfeminina ocupa gran parte de esta tendencia, el estilo kitsch y alegre va mucho más allá de los accesorios de colores y las prendas color pastel. Se trata de una estética que refleja mucho más que un deseo por las cosas bonitas; es moda como juventud, como resistencia y libertad femenina.

En el mundo, el millennial pink fue el representante del feminismo de la cuarta ola. Y celebridades, artistas y figuras públicas defendieron la suavidad de la tonalidad confitada luciéndolo en manifestaciones multitudinarias. Se abrió paso a las pasarelas, naturalmente, con los diseñadores de las grandes firmas de moda convirtiendo las prendas en tonalidades rosas en un símbolo de fuerza, en lugar de fragilidad.

Sin embargo, no era solo el color rosa, lo que indicaba una nueva y electrizante corriente en la moda. Una nueva escuela de diseñadores, fortaleció una estética ya defendida por Simone Rocha, Cecilie Bahnsen y Molly Goddard, una que tenía todas las características de la condición de mujer tradicional sin ninguna de la belleza sexual.

“Esta indumentaria responde a una sociedad que presume y aparenta, que hace gala del ridículo y del mal gusto. Se acerca a lo cursi, a todo aquello que trata de aparentar algo que no es. Cuando lo romántico y lo de mal gusto se juntan y exacerban se cree, en la historia del traje, que es necesario que la moda supere un momento de extrañeza. Esa excentricidad termina por normalizarse y se transforma en lo diferente y distinto”, aseguró en diálogo con Infobae Patricia Doria, diseñadora de indumentaria y directora del área de Moda de la Universidad de Palermo Facultad de Diseño y Comunicación.

La nostalgia juega un papel importante en el diseño de las colecciones childlike de muchas maneras diferentes. El atractivo emocional de las técnicas tradicionales como el bordado, que se han transmitido durante siglos, inspiran a las grandes marcas internacionales. Sin embargo, no son solo las prendas y los cortes que evocan el pasado en el mundo de la moda, sino también los shows y propuestas de espectáculos en vivo en las presentaciones de cada colección.

La lente abiertamente femenina a través de la cual se ha podido observar la moda a través de los años se ha centrado en el sexo de una manera u otra, pero en una época donde la piel expuesta, los cortes y los escotes ya no pueden interrumpir la narrativa, la inocencia y estilo infantil es mucho más impactante. Llevar un estampado de flores aniñado, un vestido de bautismo o un largo que roza el piso corrompe con las expectativas femeninas impuestas sobre las mujeres, como lo hacía un look arriesgado en los 90.

El clima geopolítico actual ciertamente juega un papel importante en este cambio. El retorno a una estética kitsch se produce como un rechazo a la situación general mundial actual, y nos recuerda a supuestos “tiempos mejores y más fáciles”. Los consumidores no solo estamos viviendo una nostalgia de décadas pasadas, sino que hay un pasado más reciente, y palpable, que es recordado a través de la moda.

Los millennials (tan solo niños en la década del 90) probablemente recuerden ya haber vivido versiones originales de las piezas que visten hoy. Los accesorios hechos con mostacillas y canutillos de colores o bolsos hechos de retazos, son solo algunos de los elementos noventosos que han traído una alegría muy necesaria a una moda contemporánea que carecía de encanto bajo el reinado del normcore y el minimalismo. 

Aunque está empaquetado de manera diferente, esta estética “ultra aniñada” también puede verse como un escape de las realidades sombrías del mundo. Los diseños como respuesta emocional son percibidos por el público como objetos que no se toman tan en serio y la moda alegre es sin duda la forma más placentera y desafiante de escapar.

Sin embargo, aunque esta estética infantil de los años 90 fue usada por los millennials en su infancia, no son solo los jóvenes los que participan en esta tendencia. La moda juvenil está siendo acogida por un público mucho más amplio gracias es un cambio social sísmico que permite que las mujeres se expresen de una manera diferente.

Para la diseñadora Elsa Serrano -que vistió a las personalidades más célebres de la Argentina- la década del 40 al 50 se hace presente en estas creaciones. “Las medias a la vista con mocasines, polleras con cinturas elastizadas y volados, y las camisas de mangas cortas a veces bordadas con puntilla de valencianas o estampadas son algunas de las prendas destacadas de esta tendencia”, explicó a este medio la diseñadora.

“En 1981 el clásico Yohji Yamamoto -asegura Serrano– presenta su primera colección no solo en Japón si en el mundo. Al poco tiempo su alta costura se convirtió en ‘aquella que perdonaba de toda edad a hombres y mujeres”.

La resistencia de los millennials a adoptar las normas tradicionales de la edad adulta, como dejar sus hogares, casarse o comprar una casa propia, es un rasgo característico de la generación apodada “los desempleados” y “la generación perdida”. Ahora, la línea divisoria entre su manera de vestir en la infancia y la edad adulta también se está difuminando.

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