Macri recibió la noticia con sorpresa y cree que ahora Cristina perderá votos

Mauricio Macri despertó el sábado, después de un sueño que siempre suele ser un poco inquieto, y descubrió pronto que el precandidato presidencial del espacio K sería Alberto Fernández. Cristina Kircnner había anunciado que lo acompañaría como postulante a la vicepresidencia.

El hombre mejor informado de la República Argentina se enteró la novedad como el resto de la sociedad, es decir, después de que ocurrió el anuncio. Uno de sus funcionarios de mayor confianza le avisó a Macri lo que había pasado por un mensaje que mandó a su celular. El escenario político había cambiado de repente. El Presidente se sintió desconcertado, reconstruyeron ante Clarín varios de los interlocutores con los que cruzó las primeras opiniones. Pero despejó las dudas rápido. Fue después de hablar del tema con sus principales funcionarios y asesores en imagen y estrategia electoral. El consultor Jaime Durán Barba y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, entre otros, se cuentan dentro de ese grupo de confianza. La evaluación sobre la oficialización de la fórmula Fernández-Fernández fue muy positiva para el oficialismo. La primera conclusión es que Cristina Kirchner se presentará en los comicios y será protagonista de la lucha por el poder, algo que estaba en duda: un escenario sin Cristina era temido por líderes de Cambiemos. No pasó. Macri amaneció un sábado ante una opción impensada de sus rivales pero que ahora cree que es de las más esperanzadoras para lograr su reelección.

Así lo resumió uno de los funcionarios con los que Macri habló de este cambio ayer por la mañana: “Cristina sigue siendo candidata aunque haya elegido el lugar de vicepresidenta. Es la jefa. Pero, al poner al frente de la fórmula a Alberto Fernández, el techo del kircherismo para conseguir mayor electorado indeciso llegó a su límite. Su piso, en cambió, ‘se abrió’: va a perder votos propios”.

En el oficialismo habían analizado todo tipo de acciones sorpresivas que podría generar Cristina Kirchner.

Esperaban que el desenlace sobre esta rival temida se conociera cerca del 22 de junio, día en el que vence el plazo para los postulantes a la Presidencia de la Nación.

Una de posibilidades que consideraban creíble los consejeros de Macri es que la ex presidenta podría anunciar que sería precandidata a gobernadora de Buenos Aires.

Los cálculos que habían realizado sobre ese escenario es que la ex presidenta hubiera sido una rival muy competitiva contra cualquier candidato de Cambiemos en la provincia con mayores votos de todo el país.

La calma llegó al poder, al menos por este fin de semana.La polarización entre Cambiemos y Kirchner, entonces, continuará.

Uno de los primeros en resumir cuál será la línea discursiva de Cambiemos en esta nueva batalla electoral, aun sin la oficialización de un candidato del peronismo alternativo, la resumió titular del Sistema de Medios Públicos, Hernán Lombardi: “En unas elecciones cada cual puede proponer su fórmula y es su derecho. Pero en Argentina cada vez que se bifurca el poder real del poder institucional la República se debilita”, tuiteó. Y entonces hizo la comparación que ya circulaba entre parte de la sociedad más politizada y con mayor experiencia en vivencias: “Cámpora al Gobierno, Perón al poder’ terminó en Isabel, Videla y la catástrofe”.

El anuncio de Fernández a la Presidencia, Cristina al poder, se podría emparentar también con la postulación de Andrés Framini a la candidatura a gobernador de Buenos Aires, a quien Perón quiso acompañar mientra el peronismo estaba proscripto. Framini ganó la elección bonaerense, finalmente, junto a Francisco Anglada. El lema de aquellos comicios fue “Framini-Anglada, Perón a la Rosada”. El presidente Arturo Frondizi, presionado por distintos sectores, como el militar, anuló esas elecciones.

En Cambiemos empieza ahora una nueva “campaña”.

El objetivo será demostrar que la verdadera candidata de la sorpresiva fórmula anunciada ayer es Cristina Kirchner y no Alberto Fernández. Al mismo tiempo, se atacará la figura de Fernández por su pasado de difícil explicación. Ya apuntan a su curriculum, que dicen esperanzados, es blanco fácil para las críticas.

Ex jefe de Gabinete de Néstor y Cristina Kirchner, renunció a su cargo peleado con su ex y ahora actual jefa. Antes había sido legislador porteño en una lista ideada por Domingo Cavallo. Fue también funcionario de Carlos Menem. Acompañó a Eduardo Duhalde en la campaña de 1999. Y tras el lapso de su paso por la gestión K, se transformó en un crítico feroz y lúcido de su actual compañera de fórmula. El tiempo pasó y se acercó al hoy precandidato presidencial Sergio Massa. Y después a un K que enfrentó a sus jefes en el 2015: Florencio Randazzo.

En la Quinta de Olivos describen a Fernández (Alberto) como una figura con una intención de voto mínima aunque enigmático debido al empuje que podría darle Cristina.

Aun así, en la Presidencia son cautos y especulan con que los Kirchner pueden volver a sorprender con otra maniobra como la que generó ayer. Es la primera vez que Cristina anuncia con antelación cuál será su lugar en los comicios. El cierre definitivo de las listas de candidatos para las elecciones generales será el 22 de junio. Demasiado tiempo.

Fernández (Alberto), reconocido mediador entre los múltiples y diversos conflictos del PJ, se enfrentó de modo brutal a los K y pegó donde les dolía. Alguna vez comparó a la agrupación juvenil K, “La Cámpora”, liderada por Máximo Kirchner: “Es una cosa insólita esa juventud que es una especie de gendarme de cierta ideología, se parece a la Guardia de Hierro”. Todo perdonado. ¿Todo perdonado? Montañas rusas del PJ.

Fernández, incluso, dijo en una entrevista María Julia Oliván, que la candidata del espacio K debía ser Cristina. Y agregó: “No tengo ganas de que en la Casa Rosada haya un títere a la que Cristina le prestó los votos”.

Fernández trabaja ahora en la búsqueda de consensos con el “Peronismo Alternativo” para lograr una unidad en contra de Macri.

En el mensaje de anuncio de su “retirada” de los cargos electorales, Cristina remarca al menos tres cuestiones relevantes. Una: afirmó que su flamante fórmula electoral disputará votos en las PASO junto a otros peronistas. Dos: aseguró que su supuesto “renunciamiento” es una “contribución a la historia” porque ella ya es “reconocida para poder ser elegida de nuevo para presidir la Argentina”. Tres: da por seguro que gestionar Argentina tras el 2019 será igual que tomar el Gobierno durante la crisis del 2001.

Este es el panorama, resumido, de las primeras conclusiones que sacaron los hombres del Presidente sobre una noticia que los despertó una mañana en la que todo cambió.

“La experiencia es como un peine que te llega cuando estás pelado”, dijo Cristina en su mensaje de ayer.

La frase es del boxeador Ringo Bonavena. Parecía ser imbatible en el ring. Pero algunos pudieron con él

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