Macri prometió una inserción económica inteligente. Los resultados son más que positivos

En un año electoral abundan mensajes ambiguos, contradictorios, muchas veces imposibles de verificar. Ideas cerradas que fluyen en la televisión o redes sociales e impiden un margen para la reflexión o el balance que tanto necesita nuestra sociedad. Discutir sobre información objetiva es fundamental para mejorar el debate público. Lograr que las opiniones, naturalmente divergentes en una democracia, circulen sobre un sustrato verdadero. Lo que erosiona el intercambio es, por el contrario, la subestimación de los datos y la creencia de que absolutamente todo —incluso los números— es materia opinable. En este espacio crecen la mentira, la confusión, las hoy llamadas fake news.

Desde el campo de la economía internacional se pueden reunir elementos concretos para contribuir una discusión más constructiva: la relación entre los objetivos trazados en 2016 y lo obtenido en el presente es cuantificable. Hace tres años nos planteamos la llamada inserción económica inteligente, que se propuso desarrollar relaciones dinámicas y pragmáticas con el mundo, sin alineamientos ideológicos, que proyecten la presencia argentina en el comercio y el flujo de inversiones globales.

Esta estrategia dio resultados que no son conquistas abstractas, sino beneficios tangibles para las empresas argentinas. En breve síntesis:

-Se abrieron más de 180 mercados internacionales en todos los continentes para productos de alto impacto en las economías regionales. Esto permitió que, hasta el momento, más de 192 empresas concretaran exportaciones, de las cuales 115 son pequeñas y medianas empresas exportadoras (pymex). La ampliación del universo de posibles países y mercados a los cuales ofrecer nuestros bienes es básica para que las ventas externas sigan creciendo en los próximos años. Ejemplo: pasamos de políticas que prohibían las exportaciones de carne a posicionarnos como sexto exportador mundial.

-Se registraron 1246 anuncios de proyectos de inversión desde 2016, incluyendo iniciativas ya materializadas en sectores estratégicos como las energías renovables e infraestructura, entre otros, que están despegando como nunca antes. El desarrollo de emprendimientos clave como Vaca Muerta, por caso, genera empleos de calidad no solamente en Neuquén, sino en toda la cadena productiva que alcanza el Gran Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y Córdoba. Después de años de abandono, en los que habíamos pasado a ser importadores de energía, volvimos a exportar gas a Chile.

Se diseñó un sistema concreto de apoyo a las exportaciones, que incluye incentivos financieros, fiscales, logísticos y de simplificación burocrática. El programa Argentina Exporta y el Régimen de Ventanilla Única son logros claros, como así también la reducción en 61% de los costos en el puerto de Buenos Aires y la rehabilitación de los trenes de carga. Cada uno de estos elementos aporta competitividad a las empresas argentinas.

-Se lanzaron negociaciones de acuerdos de libre comercio con más del 30% del PBI global (Unión Europea, Canadá, EFTA, Singapur y Corea), varias de ellas en condiciones de cerrarse en 2019. El punto de partida era el 10% del producto, señal evidente de una economía cerrada. Esto muestra que nos estamos integrando al mercado internacional para que la producción argentina esté presente en los grandes centros de comercio.

-Se logró el reingreso del biodiesel argentino a la Unión Europea. Representa exportaciones por mil millones de dólares anuales que generan beneficios para plantas productoras de Santa Fe, La Pampa, Buenos Aires y Entre Ríos.

Esta información —apenas una selección sumaria de una larga lista— debería estar más presente en cualquier debate saludable sobre el futuro del desarrollo económico argentino. El disenso es alentador cuando transita sobre una comprensión y un reconocimiento básico de los programas y los datos. Lo logrado en estos años en materia de integración económica con el mundo es parte del activo estructural acumulado por los argentinos desde 2016. Son bases sólidas que nos permiten integrarnos desde un lugar de mayor competitividad. Los principales socios de la Argentina en la arena internacional valoran las decisiones tomadas por nuestro país porque apuntan al desarrollo sostenible, sin apelar a soluciones mágicas sino a programas de gobierno reconocidos y probados.

Los objetivos en el campo económico internacional, que pueden parecer lejanos, significan concretamente más exportaciones, más inversiones y empleo de calidad para los argentinos.

El autor es secretario de Relaciones Económicas Internacionales.

Up Next

Related Posts

Discussion about this post

A %d blogueros les gusta esto: