La pulseada radical se dirime entre el documento de los críticos y el de los amarillos

Las negociaciones que prometían impulsar el ala crítica y el elenco promacrista hasta anoche no habían arrancado. En la UCR se vive un clima de tensión en vísperas de la Convención Nacional que tendrá lugar el lunes en Parque Norte. Allí, el único partido que discute sus estrategias electorales a cielo abierto deberá definir si continúa en Cambiemos y, de ser así, como se sacude el estado de subordinación al macrismo.

El mayor punto de fricción pasa por estas horas por la pulseada en torno a dos documentos en pugna, cada uno avalado por referentes de peso, por lo que el resultado final está abierto.

Ambos textos parten de la premisa de ampliar Cambiemos, aunque tienen grandes diferencias al pasar revista a la letra chica. El que empujan el jefe partidario, Alfredo Cornejo, y el operador todoterreno Enrique “Coti” Nosiglia apunta a crear “una nueva coalición de gobierno” y avanza sobre la necesidad de someter a discusión la fórmula presidencial.

Es decir, el propio intento de Mauricio Macri de presentarse a la reelección. Mientras que el que le salió al cruce de la mano del vicegobernador bonaerense, Daniel Salvador, y del mandatario correntino, Gustavo Valdés, apunta a la ratificación lisa y llana de la alianza con el PRO, sin poner en en duda la candidatura de Macri.

Las principales diferencias entre ambos documentos son:

# Títulos. “Una nueva coalición de gobierno para construir una Argentina sana y previsible”, es el que le estampó Cornejo a su texto, que reconoce la pluma de Martín Lousteau, posible candidato de la UCR en una primaria presidencial. “Mejorando y ampliando Cambiemos para fortalecer la democracia”, sostiene el del grupo cercano a la Casa Rosada. Lleva la firma de los convencionales Lilita Puig (Santa Fe), Angel Valmaggia (Corrientes) y José Artusi (Entre Ríos). Notar que el jefe partidario omitió el nombre de Cambiemos.

# Mesa negociadora. Ambos documentos proponen crear una comisión de notables para que plantee la eventual ampliación de la alianza y gestione los espacios de la UCR en las listas. La diferencia es que Cornejo pretende que la última palabra la tenga el Comité Nacional, que controla con sus aliados, mientras que los “amarillos” ligados al Gobierno considera que los objetivos deben ser consumados por una comisión ampliada a los jefes parlamentarios, al vice bonaerense y a la mesa de la Convención, para así inclinar la balanza.

# Integración de las listas. La conducción partidaria pone el foco en la discusión de la fórmula presidencial y la eventualidad de una primaria, estableciendo libertad en los distritos para la adhesión a esas boletas por parte de los candidatos locales. Del otro lado sostienen que “se asegurará a la Unión Cívica Radical la renovación de bancas de senadores y diputados nacionales en las listas unificadas siempre que la candidatura a la Presidencia de la Nación pertenezca a un partido distinto de la UCR”.

# Rol del partido. Cornejo y sus aliados exigen “la participación de las autoridades de la Unión Cívica Radical en paridad de condiciones en la adopción de decisiones de gobierno”. El contradocumento indica que “no es loteando el gobierno entre los partidos de la coalición como se resuelven los problemas enumerados. Se requieren acuerdos que brinden intervención en el proceso decisorio gubernamental, sin afectar la responsabilidad directa de quien ejerce el Poder Ejecutivo”.

# Gestión del Gobierno. La conducción partidaria -el texto tendría el guiño del vice primero, Gerardo Morales, y de varios secretarios, entre ellos el porteño Rafael Pascual- considera que “la economía se encuentra atrapada y ello siente la enorme mayoría de los argentinos” y que “las dificultades fueron subestimadas”. El texto opositor -que apoyan el secretario general, José Cano, y los jefes en el Senado, Angel Rozas y Luis Naidenoff– elude críticas a la gestión y sólo reclama una comunicación más fluida dentro de la coalición.

En el conteo de “porotos”, Cornejo suma a los díscolos Federico Storani -vice segundo de la UCR- y Ricardo Alfonsín, pese a que piden más severidad con el Gobierno y un apoyo explícito a Roberto Lavagna.

El misterio es Ernesto Sanz, ex líder partidario. Los cornejistas lo dan de su lado, pero sus delfines Jesús Rodríguez y Agustín Campero, vice de la Convención, se pintaron de amarillo.

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