La historia de superación de Juana Rodríguez Abadie : “Que me hayan amputado una pierna, más que el fin de algo fue el comienzo de todo”

Se divierte. No deja de jugar. Le encanta poder estar haciendo una nota para GENTE. Es que Juana Rodríguez Abadie (19) hace un año sobrellevó una rabdomiolisis: sus músculos sufrieron una ruptura masiva y debieron amputarle su pierna derecha y casi pierde la vida.

De allí que ahora decide celebrar dos veces su cumpleaños: el 28 de julio (como indica su DNI), y el 9 de abril, día en que salió del Hospital Italiano de La Plata tras dos meses de internación, a partir de los cuales cambió su vida por completo. Al punto que hoy se esperanza: “Quiero crear una fundación para ayudar a personas como yo, para facilitarles el acceso a una prótesis, sillas de ruedas y muletas. Yo puedo tener una protesis gracias a mi obra social –IOMA–, pero si no, debería haberla pagado más de 200 mil pesos –apunta con la crudeza de un dato real–. Además, quiero acercar propuestas para que La Plata, donde vivo con mis padres y mis tres hermanos, sea más inclusiva: al circular en silla de ruedas descubrí que no sólo mi ciudad carecía de veredas en condiciones, sino también varios otros lugares. Ni hablar de transporte público para discapacitados: es prácticamente inaccesible. Ojalá pueda hacer algo desde mi humilde lugar”, cuenta quien ya superó los 123 mil seguidores en Instagram, desde donde brilla por su buen humor.

–¿Cómo era tu vida antes?

–La común de una chica de 18 años. Asistía al Normal 1 de La Plata, me encantaban los deportes, iba casi todos los días al parque a correr y practicaba también natación, estudiaba teatro, música y canto. Siempre fui muy inquieta. Hasta que el 11 de febrero de 2018, después de haber corrido en el parque, me fui a mi pieza a ver una película, me quedé dormida sentada, como en cuclillas, y me desperté muy dolorida y confusa, con las piernas hinchadas: no podía caminar. Entonces me llevaron a la guardia del Hospital Italiano. Descubrieron que tenía una falla renal y me derivaron a terapia intensiva. Me abrieron desde la rodilla hasta el tobillo para descomprimir, pero era tal la inflamación que no podían cerrarme. En la sexta intervención quirúrgica para intentar salvarme las piernas empecé a desangrarme. Pasé por siete transfusiones, estuve a punto de morir, me indujeron coma farmacológico y me amputaron la pierna más comprometida. Permanecí dos meses internada, 45 días en terapia intensiva y 15 días en coma, y entré no menos de 14 veces al quirófano antes de que me amputaran la derecha. Ahí empecé a mejorar.

–¿Cómo te contaron sobre la amputación?

–Era la pierna o la vida, yo estaba en coma, y obvio que mi familia eligió la vida. Cuando me desperté no me di cuenta de lo que había pasado, estaba en estado de súper confusión. Ya en terapia intermedia, entraron el traumatólogo, Joaquín Ponce, y mi papá y me dieron la noticia. Si me lo tomé bien fue porque lo primero que pensé fue que la vida me dio una segunda oportunidad.

–¿Cómo fue volver a la sociedad?

–Me encontré con un mundo no adaptado para todas las personas. Un mundo muy egoísta con el discapacitado. Con la silla de ruedas no podía ir a una plaza, porque estaban las veredas rotas, ni a un boliche, porque no entraba por la puerta. Ahora con una prótesis, que me realizó Fabián Laveglia, puedo caminar, pero hay gente que está toda la vida en silla de ruedas y tarda horas en hacer una cuadra. Entonces ahí arranqué con una campaña en las redes sociales a favor de la inclusión. Quiero que la sociedad se saque el estereotipo de que la mujer tiene que ser rubia, alta, flaca y perfecta. Muchas personas se terminan enfermando por pretender ese nivel de belleza que no existe.

–¿Cómo alimentás tu mundo interior?

–Mi mayor fortaleza son mis afectos, los que me sostienen. Yo perdí una pierna, pero tengo alrededor un montón de cosas más importantes. Al haber estado tan cerca de la muerte, me volví a replantear la vida que quería para mí. Antes iba a estudiar Derecho, hoy quiero dedicarme a actuar, a cantar, al mundo artístico, porque eso me hace feliz.

–¡¿Dedicarte al mundo artístico?!

–Tal cual. Me gustan muchos cantantes, como Tini Stoessel y Abel Pintos, aspiro a ser Juana, y tener mi propio sello. No descarto nada. Ni participar en el Bailando, cuando me fortalezca y mantenga el equilibrio. Cada día que pasa me doy cuenta de que en la vida todo es posible. Me convertí en alguien optimista, fuerte y cero materialista. Gracias a mis afectos e Instagram hoy me siento más fuerte. Nada puede detenerme. Estuve a punto de morir y ahora estoy acá, haciendo una nota para GENTE.

–¿Dijiste “gracias a Instagram”?

–Instagram fue la puerta que me ayudó a conectarme con personas que estaban en mi misma situación, y me permite ayudarlas. Te aseguro que, en mi caso, que me hayan amputado una pierna, más que el fin de algo fue el comienzo de todo.

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