Iron Maiden en Rock in Rio 2019: la banda de heavy metal más generosa del planeta

“Hoy no va a haber temas nuevos. Esto es el Legacy of the Beast, advierte Bruce Dickinson desde el escenario, y unas 100 mil personas responden con una ovación. Recién van dos temas de la presentación de la banda británica en la segunda jornada del segundo fin de semana del Rock in Rio 2019, y el predio del Parque Olímpico de Río de Janeiro arde.

Ya pasaron Aces High y Where Eagles Dare, y a diferencia de lo que sucedió durante la noche del jueves, cuando los Red Hot Chilli Peppers sorprendieron con un repertorio algo diferente al que la mayoría puede esperar de una propuesta festivalera, acá las cosas están claras desde el principio.

El ataque inicial fue certero y a los corazones embanderados en remeras negras que colmaron el enorme espacio que se impone frente al escenario Mundo de la edición 2019 del festival. Dickinson se puso al mando de un coro multitudinario de puños en alto, que llegó a opacar su propia voz, intacta… Impecable. Aunque no a ese respaldo musical demoledor que conforma el quinteto Steve Harris-Dave Murray-Adrian Smith-Nicko McBrain-Janick Gers.

Con un desempeño impecable, Dickinson cautivó a una multitud que se mantuvo firme a lo largo de las casi dos horas de show. (Gentileza Warner)

Con un desempeño impecable, Dickinson cautivó a una multitud que se mantuvo firme a lo largo de las casi dos horas de show. (Gentileza Warner)

Impresiona que Iron Maiden haya sido protagonista de la primera edición del Festival. Fundamentalmente, porque eso sucedió casi 35 años atrás, y verlos ahí, dando cátedra de heavy metal y manteniendo en alto su esencia de rock a tracción a sangre con tanta convicción conmueve.

Basta escucharlos haciendo The Trooper para entender el ABC del genero. Pero Iron Maiden es mucho más que un quinteto de grandes músicos y un cantante de un nivel muy superior a la media. Maiden es un concepto visual, además de sonoro. Y los vitreaux que le dan color a la escenografía sacra gótica que enmarca el tándem Revelations, For the Greater Good of God, The Wicker Man y Sign of the Cross le suman un condimento especial a la cuestión.

Dave Murray, y una estampa clásica del guitarrista que a lo largo de cuatro décadas le dio identidad al sonido de Iron Maiden. (Gentileza Warner)

Dave Murray, y una estampa clásica del guitarrista que a lo largo de cuatro décadas le dio identidad al sonido de Iron Maiden. (Gentileza Warner)

En ese marco, Murray se saca chispas con Smith y Gers, al mismo tiempo que se complementan con una fluidez fenomenal; Dickinson provoca, arenga, cuenta que es el tercer Rock in Rio de la banda, alienta y baja línea, al contar que The Clansman está inspirada en un luchador por la libertad, el escocés William Wallace, y Harris + McBrain construyen una muralla rítmica inexpugnable.

Steve Harris y Janick Gers; potencia al máximo para una clase magistral de heavy metal en estado puro. (Gentileza Warner)

Steve Harris y Janick Gers; potencia al máximo para una clase magistral de heavy metal en estado puro. (Gentileza Warner)

Abajo, son muchos lo que ensayan un “olé, olé, olé, olé, Maiden, Maiden…”, que en cada repetición va ganando fuerza. Arriba, con su pierna izquierda extendida hacia atrás, la derecha flexionada y el cuerpo lanzado hacia adelante, el cantante parece a punto de ser disparado hacia la muchedumbre; pero lo que sale disparado es un nuevo riff, y van… Y todas las voces todas insisten en el mantra “your time will come”.

Las cosas claras. Dickinson advirtió y la banda cumplió: el legado de la bestia repasa mucho de lo mejor de la trayectoria del grupo. (Gentileza Warner)

Las cosas claras. Dickinson advirtió y la banda cumplió: el legado de la bestia repasa mucho de lo mejor de la trayectoria del grupo. (Gentileza Warner)

Fear of the Dark da comienzo a la recta final, y nadie, pero absolutamente nadie parece haberse movido de su lugar. El predio estalla, y The Number of the Beast pone en estado de ebullición una energía que aumenta aún más con Iron Maiden, para terminar esta historia ahí donde la historia del grupo comenzó. Y está bien. 

Adrian Smith al frente, y el maestro de ceremonias Dickinson detrás, para una performance para el recuerdo. (Gentileza Warner)

Adrian Smith al frente, y el maestro de ceremonias Dickinson detrás, para una performance para el recuerdo. (Gentileza Warner)

Pero hay más; hay la trilogía The Evil That Men Do/Hallowed Be Thy Name/Run to the Hills, y todos lo festejan, mientras los músicos protagonizan una nueva larga despedida. Seguramente nadie se hubiera quejado si no había bises, porque no es cuestión de andar exigiéndole cosas innecesarias a quien se brinda por completo, como el sexteto lo hizo, una vez más, en Rio.

Pero esto es Iron Maiden, quizá la banda de heavy metal más generosa del planeta, que el 12 de octubre volverá a presentarse en la Argentina, en el estadio de Vélez Sarsfield, con entradas agotadas. 

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