El paso en falso de la Corte y la Tercera Vía

Entre tanto ruido político, quedan dos circunstancias significativas pendientes de aclaración o, si se quiere, de mayores datos. Una: cómo se gestó el faux pas de la Corte que expuso y aumentó ante la sociedad la percepción de que hay en ella una mayoría que hace prevalecer ahora la política sobre el derecho. Es más, una mayoría “peronista”, engrosada ahora con la jueza Highton, dispuesta a aliviar la situación de Cristina Kirchner, traducible en un cálculo del posible resultado electoral.

Dos: cómo moverá fichas el reelegido gobernador Schiaretti para aprovechar su amplia victoria cordobesa y consolidar las chances electorales del frente en ciernes entre el peronismo alternativo y los socialistas santafesinos.

En ese marco, la prematuramente cantada victoria judicial de la ex presidente, por boca de su ahora operador estrella Alberto Fernández, podía o debía ser leída no sólo como un debilitamiento del esfuerzo de Macri para su reelección, sino también que dentro del peronismo no hay oportunidad de triunfo que no sea con Cristina.

Con ese objetivo es que Alberto movió sus fichas en la Corte donde mantiene influencias. Por lo que se supo, convenció a la dupla Highton (en cuyo nombramiento tuvo que ver oportunamente)-Rosatti que pidieran el expediente al tribunal oral para analizar las medidas de prueba que habían sido denegadas. Para los juristas, bastan para eso dos firmas, pero como se trata de una cuestión para nada corriente, se produjeron las consultas internas. Se descontaba el rechazo del presidente Rosenkrantz y así fue. Y se podía descontar el apoyo de Lorenzetti y de Maqueda, por afinidad partidaria o por cálculo de tiempos. Según lo que se filtró ahora los dos últimos jueces acompañaron lo que ya era un hecho.

Producido el terremoto, que encontró otra vez inerme al Gobierno, y las extendidas reacciones, Lorenzetti movilizó la acción explicatoria de que la diligencia no impedía el comienzo del juicio oral. Pero qué pasará de ahora en adelante pertenece a la jurisdicción del misterio. Se asegura que la Corte se abstendrá de intervenir en ese juicio, al menos hasta las elecciones de octubre.

Entre las conjeturas que produjo la intervención de la Corte estuvo la que en el doble fondo de la audaz gestión de Alberto Fernández se apuntaba también y nada lateralmente a intentar cortarle alas a Schiaretti antes de que intentara volar internándose en el voto peronista, donde Cristina también produce desencantados.

Schiaretti se reunirá esta semana aquí con los pre candidatos de Alternativa Federal, Sergio Massa y Juan Urtubey, y se invitará a Roberto Lavagna. Autoexcluido del juego presidencial, Schiaretti quiere discutir cómo la conformación de un frente con los socialistas y fijar reglas para la primaria. El cierre de alianzas apremia. Se apurará la definición de Lavagna, que insiste que por consenso se lo designe candidato. En el cónclave habrá solo un gobernador, Miguel Lifschitz, que fue encargado de convencer a Lavagna de que acepte ir a la primaria. De lo contrario, se quedará afuera del juego grande.

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