El increíble rescate de un cordobés que intentaba escalar el Everest: “Creí que me moría”

A Ricardo Birn le faltaban poco más de 500 metros para llegar a la cumbre del Everest. El cordobés de 51 años, en su segundo intento por llegar a la cima, debió ser rescatado de urgencia por un helicóptero tras sufrir un edema pulmonar que lo mantiene internado en Nepal.

En su cuenta de Facebook publicó dos videos. El primero fue el del rescate, en el cual se lo ve gritando de dolor tras un viaje en el que fue literalmente colgando de una camilla del helicóptero. En el segundo, grabado por él, explicó lo sucedido y confirmó que está fuera de peligro.

“Creí que me moría”, relató al final de la grabación. Previo a ello narró lo acontecido: “Estoy en el hospital, en Kathmandu. Sólo quiero decirles que hoy tuve una de las evacuaciones históricas en el Everest en el campo 3, colgado de una cuadra de un helicóptero. Finalmente lo que tuve el día de cumbre y limitó mi perfomance fue un edema de pulmón que hizo que la tos persistente se convirtiera en un factor determinante en mi ingreso de oxígeno mas allá de la máscara”.

Birn continuó: “Fue malísimo mi rendimiento, sumado a la gente que estaba haciendo cola. (La espera) provocó congelamiento en mis pies que me dio susto. Esa tos persistente era solamente expulsar sangre y cada vez era más sangre. Y llegar al balcón y ver que faltaban 5 horas hizo que sacara cuentas y viera que iba a sufrir muchísimo esa subida y esa bajada”.

El alpinista decidió regresar y fue en el campo 4 en donde sus dolores se agravaron. “Pensé que tenía neumotórax y me había roto las costillas“, aseguró.

El episodio ocurrió el 22 de mayo. Birn alcanzó los 8.400 metros sobre el nivel del mar y fue justo allí, a medio kilómetro de la cumbre, cuando sintió los pies congelados y comenzó a preocuparse. En 2017, el cordobés estuvo cerca de alcanzar el pico de montaña más alto del mundo. Llegó a los 8.700 metros y debió retornar tras sentir cómo perdía la visión de un ojo y se le terminaba el oxígeno de repuesto.

Esta última vez, tras pensar que podría morir, explicó que al descender al campo 3 se inyectó dexametasona, un potente glucocorticoide sintético que se usa habitualmente para combatir los edemas pulmonares en la alta montaña. Birn indicó que aquella decisión le salvó la vida.

“Muchos me decían que por ser la segunda vez y por lo preparado que estaba se tenía que dar sí o sí. Yo sabía que le estaba poniendo todo lo necesario y que me bancaba muchas cosas para dejarlo todo. Pero es ‘un ochomil’. Es el más alto del planeta y te lo hace saber a cada rato. Me tomé todas las precauciones de corregir todo lo posible. Cumplía con las medicaciones preventiva”, escribió en su perfil de Facebook.

También recordó que, cerca de la cumbre, había “colas eternas” y estaba muriéndose de frío. “Faltó agregar que la vez pasada la frustración fue grande porque los errores ajenos me quitaron el sueño de cumbre. Pero esta vez me siento completo. Los huevos que le metí en toda la experiencia haciendo todas las tareas… Y con el acompañamiento de ustedes. Pero principalmente de mi esposa Erika. Ella como siempre se lleva los elogios”.

“La noche del 22 me encontraba solo con mi sherpa (poblador de la montaña) pero él no tenía ni idea de lo que es un edema pulmonar. Por eso fue como si estuviese solo. Ella (su mujer), mientras trataba de conseguir ese rescate único desde campo 3 colgado de la soga me indicaba qué hacer. Sobre todo de no aflojar. Que aguantara. Mientras yo sabía que me estaba muriendo. Lo juro que así era. Pedía a los gritos a otras carpas que me ayudaran…”, completó Birn.

El hombre espera poder retornar el 30 de mayo, fecha para la que tiene prevista su vuelta, ya que su pasaje de regreso es para ese día. “Everest estará la espera de más mortales tentados por su cima. Pero yo, esta vez, siento que ya estuve allí. Abrazo enorme para todos”, concluyó.

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