Drogas, problema multidimensional

El problema de las drogas y el narcotráfico constituye una preocupación creciente para la población y demanda acciones urgentes en varios frentes. Según los sondeos a nivel nacional de CIS UADE-VOICES! en base a muestras personales y domiciliarias de 1000 entrevistas a mayores de 15 años en 2017, la Argentina es catalogada por los mismos ciudadanos como un lugar de consumo (97%) y tránsito (76%), pero también como lugar de elaboración de drogas (67%), lo que implica un mayor riesgo.

Distintos estudios ponen en evidencia la preocupación por el tráfico de drogas y por distintos aspectos del consumo. Por un lado, se señalan posibles vinculaciones del narcotráfico con sectores de la policía, del gobierno y/o la justicia. Por el otro, se reconoce el aumento del consumo de drogas en la población y el inicio en edades cada vez más tempranas. A su vez, las drogas y la falta de trabajo son vistas como los principales desencadenantes de la violencia en la sociedad, reforzando la estigmatización de aquellos que sufren de adicciones.

El último estudio del Sedronar del 2017 que cubre la población de entre 12 y 65 años de todo el país e indaga sobre el consumo de sustancias psicoactivas tanto las legales (tabaco y alcohol) como las ilícitas (marihuana, cocaína, éxtasis, etc.) muestra resultados en sintonía con lo percibido por los ciudadanos, y revelan un crecimiento significativo del consumo en relación al 2010, fecha en que se realizó el estudio anterior.

De acuerdo a este estudio, la marihuana es la droga ilícita más consumida en el país: un 8% de la población declara haberla utilizado en el último año, mientras que 1.000.000 de personas dice haberla usado al menos una vez en el último mes, cifra que duplica la registrada en 2010.

De manera alarmante, la investigación muestra también que existe facilidad de acceso y curiosidad hacia las drogas, factores que contribuyen a que la edad de inicio del consumo sea menor. Más de la mitad de los niños y adolescentes de 12 a 17 años manifestaron que les sería fácil conseguir marihuana en 24 horas y un tercio dijo poder conseguir cocaína. Asimismo, el 12% declara que siente curiosidad por consumir drogas y entre los jóvenes de 18 a 24 esta cifra asciende a 30%.

Con respecto al alcohol, se detecta también un crecimiento importante en el consumo entre los adolescentes de 12 a 17 años. El 34% manifestó haber consumido alcohol el último mes (contra 21% en el 2010) y entre quienes consumieron, uno de cada dos lo hizo de forma abusiva. El alcohol es la primera droga que prueban los más jóvenes y la edad de inicio hoy es a los 13 años mientras las generaciones mayores manifiestan que era a los 19 ó 20 años.

Entre los factores que contribuyen a la problemática del consumo de drogas en la adolescencia, los expertos señalan que tiene gran peso su asociación a las actividades recreativas. A la par, es crucial la baja percepción del riesgo que representan.

En ese sentido, otro dato preocupante es que con el tiempo ha bajado la percepción del daño que producen ciertas sustancias psicoactivas como, por ejemplo, los tranquilizantes (72% los consideraba muy dañinos en 2015 vs 54% en 2017) y la marihuana (73% en 2015 vs 61% en 2017). Y es entre los menores de 30 años donde prevalece una menor percepción del daño vinculado al consumo de alcohol y marihuana.

Así, por ejemplo, las bebidas alcohólicas son señaladas como muy dañinas para la salud por un 56% de los mayores de 30 años pero sólo un 38% de los menores de esa edad piensa lo mismo.

Nos encontramos ante la dramática realidad de una creciente oferta y demanda de drogas, a las que acompaña una mayor tolerancia social al uso de sustancias psicoactivas. Esto vuelve necesario trabajar en un plan integral efectivo en dos frentes: el narcotráfico debe continuar combatiéndose desde el lado de la oferta, a través de la Justicia y las Fuerzas de Seguridad, por un lado, pero es también urgente trabajar más y poner el foco en la otra cara de este problema: la reducción de la demanda.

En este sentido, se requieren campañas y planes de prevención que tengan continuidad y abarquen los ámbitos en los que los especialistas concuerdan que la prevención es más efectiva: la familia y la educación formal, pero también la comunidad y los medios de comunicación. Los programas, a la vez, deben centrarse en retrasar la edad de inicio de consumo y reducir la cantidad, frecuencia y tipo de sustancias que se utilizan, trabajando sobre los factores de riesgo que conducen al abuso con foco en el entorno socio-cultural.

La lucha contra la droga y el consumo es un trabajo de todos, en donde el gobierno, las escuelas, los padres, los pares, la sociedad civil y los medios deberían trabajar integradamente para incrementar la concientización con planes efectivos de prevención y ocupándose de la atención, tratamiento y rehabilitación de quienes sufren adicciones. Es un problema crucial y requiere la coordinación de cuatro áreas de gobierno: educación para prevenir, salud para recuperar, seguridad para desarticular el narcotráfico y la justicia para establecer las penas que corresponden.

Marita Carballo es Presidente de Voices ! Presidente de WAPOR ( Asociación Mundial de Opinión Publica).

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