Cristina, entre las internas de los acusados y la teoría del dominio del hecho

La histórica foto del juicio Vialidad del lunes confirmó graves divisiones entre los imputados. Cristina Kirchner en el fondo sin saludar, ni mirar al resto y mostrando un actuado desinterés por el desarrollo del juicio Vialidad. Julio De Vido junto a Lázaro Báez, pero sin hablarse. Y el ex secretario de Obras Públicas y arrepentido José López sentado solo en un rincón de la sala AMIA protegido por efectivos policiales, entre otros acusados.

Por más que la ex presidenta haya hecho sentar a la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, detrás suyo como símbolo de los derechos humanos (un gesto “miserable” para Beatriz Saldo) aquella foto demostró las diferentes estrategias judiciales de cada uno.

A pesar de que el abogado de Cristina, Carlos Beraldi, dijo el martes que “el gobierno esperaba una foto de una Cristina abatida y tuvieron todo lo contrario”, su pedido de no presentarse nuevamente muestra que la ex presidente estuvo más que incómoda en el banquillo de los acusados.

Y por eso no quiere volver y menos cuando avanza su campaña como candidata a vicepresidenta. La ley la obliga a escuchar la acusación, presentarse para su indagatoria y luego presenciar la lectura de la sentencia. Los ex presidente Carlos Menem y Fernando De la Rúa en los juicios que enfrentaron estuvieron presentes en esos momentos, aunque el primero varias veces presentó certificados de salud para justificar su ausencia.

Un día antes de aquella simbólica imagen del lunes pasado, la esposa del ex ministro de Planificación y abogado, Alessandra Minnicelli, publicó un Twitter que constituyó un claro “mensaje” político de disgusto: la maniobra que se le imputa a De Vido es haber firmado “las planillas de redistribución del presupuesto, un trámite administrativo, normal y habitual en su gestión como ministro junto al ministro de Economía y el jefe de Gabinete”. En otras palabras, se dirigió al ex jefe de gabinete (2003-2009) y candidato a presidente Alberto Fernández quien dijo que estaba “seguro de la inocencia de Cristina”, pero no defendió a De Vido y otros otros porque “no conocía la causa”. La lógica de Minnicelli es que falta un eslabón en la cadena de las responsabilidades, aunque por ahora no insistió con la amenaza de que su esposo podía prender el ventilador.

Estos cortocircuitos muestran tensión entre los principales imputados que se acrecientan cuando la defensa de Cristina dice que ella “no manejó” la adjudicación de contratos por 3.300 millones de dólares, sino sus subordinados en Planificación y en administración Nacional y de Santa Cruz.

La cartelización de las licitaciones en Santa Cruz, los sobreprecios de las obras y la falta de terminación de varias de ellas son pruebas fuertes presentadas por el juez federal Julián Ercolini -uno de los atacados por Alberto Fernández- y los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. Pero esas pruebas alcanzan para los funcionarios de menor nivel. Los acusadores señalaron la decena de decretos a través de los cuales Néstor y Cristina reasignaron presupuesto nacional para las obras de Santa Cruz y las designaciones de las autores materiales de la maniobra. La acusación también gira sobre lo que se llama en derecho el principio del dominio del hecho del jurista alemán Claus Roxis. Los abogados K lo usaron para demostrar, en los juicios por los delitos de lesa humanidad, que los jefes militares tenían que conocer las atrocidades cometidas por sus subordinados, aunque no hubiera participado de ellas. Ahora el fiscal del juicio, Diego Luciani, tendrá el desafío de demostrar la responsabilidad penal de Cristina en la maniobra.

Más allá del debate doctrinario, los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahíques, demostraron en la instrucción que:

-Se habría tratado de “una asociación ilícita de carácter estable y permanente ideada con motivo de un acuerdo de voluntades entre los ex Presidentes de la Nación, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, ex funcionarios públicos de distintas agencias estatales y otras personas de su extrema confianza”.

-Los jefes de la organización fueron  los ex presidentes, y como organizadores intervinieron el ex ministro de Planificación Julio De Vido, el ex secretario de Obras Públicas José López, el ex subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal Carlos Santiago Kirchner, el ex Administrador General de Vialidad Nelson Periotti y “el amigo personal y socio comercial de los ex Presidentes, Lázaro Báez, entre otras personas”.

– Los ex presidentes “convirtieron en empresario de la construcción a Lázaro Báez, a quien habrían de enriquecer a lo largo de doce años a expensas del interés de la sociedad”. 

En la audiencia del lunes pasado, los secretarios letrados del tribunal oral federal 2 (TOF 2) llegaron a leer apenas las primeras 100 páginas de una acusación de casi 600. Es decir, Cristina no escuchó su totalidad y la parte que sí escuchó lo hizo con indiferencia e desinterés. Ahora, el abogado de Cristina deberá convencer al TOF 2 que el lunes tiene “compromisos oficiales” como senadora, aunque no haya sesión de la cámara alta ni de sus comisiones. De lo contrario, deberá volver a representar aquella incómoda escena con sus ex colaboradores de más de 20 años y que ahora los desconoce.

Up Next

Related Posts

Discussion about this post

A %d blogueros les gusta esto: