Rodrigo De Paul, el abanderado de las bromas en el plantel argentino

Es difícil encontrar a Rodrigo De Paul con un gesto de seriedad en su cara. La sonrisa es una de sus características esenciales si toca describir la personalidad de este volante ofensivo de 25 años que es capitán y figura en Udinese de Italia y que viene ganando terreno en el ciclo de Lionel Scaloni al frente de la Selección argentina. “Verme con esta camiseta ya me pone de buen humor”, dice el jugador surgido de las Inferiores de Racing y, claro, vuelve a mostrar su risa, esa que siempre lo acompaña.

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“Nunca estuve en un grupo tan alegre como este. De verdad lo digo, hay muy buena onda. Me señalan a mí como el que más bromas hago, pero son varios acá los bravos, eh”, avisa Rodrigo y en esa frase regala una verdadera confesión. Ni en La Academia, ni en Valencia y tampoco en su actual club vivió -según cuenta- tanta energía positiva en un plantel como la que percibe hoy, acá, en Salvador de Bahía, a punto de debutar en un torneo oficial con la Selección.

“La verdad es que no nos ponemos a pensar que estamos por jugar por primera vez una competencia de esta magnitud, pero lo sabemos y vamos pasito a pasito”, le responde a Clarín sobre sus sensaciones al verse en el grupo de los 10 futbolistas de la delegación de 23 que hará su estreno en una Copa vestidos de albicelestes.

Su camino con el conjunto Nacional está en construcción. La mejor noticia de futbolística de su vida le llegó en la segunda convocatoria de Scaloni en 2018. Lleva apenas cinco amistosos jugados con la Argentina. Se ganó el llamado por su labor en la liga italiana, donde en la última temporada disputó 37 encuentros y marcó 9 goles.

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Y en este grupo nuevo que quiere unir fuerzas y mostrarse como una piña, De Paul suma por su calidad dentro de la cancha y también por su impronta en la intimidad del grupo. “De Paul es el que rompe el hielo de los más nuevos”, señaló Messi hace poco. Y es así. Sus ocurrencias despiertan las carcajadas de los compañeros. Buen cebador de mates, nunca no está con el termo debajo del brazo.

Conoció a Nicolás Otamendi en Valencia y allí forjaron una buena relación. Eso lo ayudó a insertarse rápido y a entrar en confianza en la Selección. Aquí, en el hotel de Salvador de Bahía, se lo suele ver cercano a la “Vieja Guardia” encabezada por Messi y el Kun. “Leo es uno más. Compartimos momentos juntos y es un placer. Se pone a nuestra misma altura y nosotros estamos muy contentos con él”, describió su relación con el 10.

Y, el muchacho que lleva la imagen del viaducto de Sarandí, su barrio, tatuada en una de sus piernas, vuelve a hacer reír a todos, esta vez a los periodistas, en la sala de conferencias. “Entrenamos con mucha responsabilidad, pero también nos permitimos disfrutar mucho. Hay campeonato de truco, sí, y apostamos… Pero no voy a decir cómo están formados los equipos porque voy perdiendo por ahora, ja”, comparte un poco de lo que pasa puertas adentro y entrega su versión auténtica, la del pibe de la sonrisa contagiosa que aporta fútbol y onda de buena calidad.

Salvador de Bahía. Enviado especial.

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