Maltrato psicológico, infidelidades y un amor no correspondido: el romance clandestino de Jorge Porcel y Carmen Barbieri

Maltrato, infidelidades, un amor no correspondido y la permanente oposición de la familia de ella, formaron parte de la historia de amor clandestino entre Jorge Porcel y Carmen Barbieri.

Todo comenzó detrás del telón, entre decorados y camarines. Era enero de 1977, y el rumor que circulaba en el ambiente daba cuenta de que Porcel y Carmen mantenían un romance secreto. Nadie lo podía creer.

Carmen era la hija del reconocido actor y humorista Alfredo Barbieri, y nieta del compositor musical y guitarrista Guillermo Barbieri. Jorge estaba en el pico máximo de su popularidad.

Aquella relación nació en la noche de Buenos Aires. Si bien pocas veces trabajaron juntos, el ambiente los unía: frecuentaban los mismos lugares y tenían amigos en común. Pero en realidad, se conocían desde hacía muchísimos años.

Carmen era una vedette espectacular, joven y voluminosa. Todo el mundo estaba extrañado: ¿cómo podía elegir al Gordo como pareja? La familia se oponía tremendamente a esta relación porque él la había visto nacer”, cuenta el periodista Guillermo Blanc, en diálogo con Teleshow

Porcel había sido compañero de Don Alfredo, y conocía a Carmen desde que era una beba. Y todo estalló cuando Barbieri supo del romance del cómico con su hija.

Otra vez, como cuando había empezado su carrera en el ambiente artístico, la joven desafiaba el mandato familiar. No le importaba que su papá se opusiera porque estaba enamorada, dispuesta a arriesgar todo por lo que sentía. Muy jovencita, aún vivía en la casa de sus padres, y cuando Alfredo Barbieri se iba de gira, Porcel aprovechaba la ocasión para visitarla.

“Alfredo y Jorge eran compañeros de trabajo. Porcel tenía pocos amigos, entabló pocas amistades en su vida. Una vez, cuando el padre de Carmen volvió de una gira, el micro que lo trasladaba lo dejó en la puerta de su casa y justo estaba estacionado el Mercedes Benz del Gordo. Se armó un escándalo terrible…”, revela Blanc. En esa oportunidad, Don Alfredo no habría rayado el auto ni roto sus vidrios: directamente, le habría acertado seis disparos a la carrocería.

Pese a todo, la relación continúo, aunque de manera muy conflictiva. Carmen y Porcel no se mostraban en lugares públicos, frecuentándose solo a escondidas. Ella lo mimaba, lo cuidaba y hasta lo bañaba; pero él no la valoraba como mujer.

“Yo tenía buena relación con el papá de Carmen, y un día me llama y me dice: ‘Andá a las 6 de la tarde a la puerta del Maipo que vas a tener la gran nota; lo voy a matar a Porcel'”, recuerda Blanc, que en ese momento era redactor de la revista TV Guía.

¿Cómo siguió esta historia? “Lo llamé a Pepe Parada -dice el periodista-, que era el representante de Porcel, para contarle. ‘No creo que lo haga, pero vamos a estar atentos’, me contestó. Ese día fui a la puerta del Maipo y, con Pepe, pudimos tranquilizar a Alfredo en un bar que estaba enfrente del teatro”.

Por aquel entonces muchos pensaron que el rumor del romance era, en realidad, una operación de prensa movilizada por la bailarina en ascenso. Lejos de molestarse, Carmen se habría sentido a gusto con estas sospechas: al fin, manteniéndose en la más absoluta reserva, protegía a su amado.

Así fue como la hija de Don Alfredo también empezó a padecer con esta relación. No se trataba solo de las infidelidades, sino que además Porcel empezó a ejercer maltrato psicológico sobre ella. Más de una vez el humorista le prometió que iría a verla para después dejarla sola y desilusionada, esperándolo en vano en su departamento.

El papá de Carmen cada vez toleraba menos este amor prohibido, porque a lo que consideraba una traición de su amigo se le sumaba el sufrimiento que el cómico provocaba en su hija. Y eso sí que no podía perdonarlo. Así fue como un día Alfredo, revólver en mano, habría ido a increparlo para que de una vez por todas terminar el vínculo amoroso con su hija.

Mucho tiempo después su esposa, Ana Caputo, madre de Carmen, desmintió la versión. “No tuvo nunca un arma. ‘¡Lo voy a matar!’, era una expresión”, la mamá de Carmen, aun reconociendo que Alfredo “le pegó a Porcel”. Eso sí: para Ana -quien falleció en febrero de 2018-, Jorge “era una porquería”.

Después de este incidente, Carmen puso un ultimátum: Porcel aceptaba blanquear el romance o todo llegaba a su fin. Según cuentan, Jorge le habría propuesto matrimonio, algo que, por supuesto, nunca pensaría concretar.

Finalmente, después de dos años de amor prohibido y de reiteradas amenazas de Alfredo Barbieri, Jorge Porcel decidió terminar la relación.

Él nunca la amó. Y amparándose en las dos décadas que le llevaba, consiguió aprovecharse de una joven que, desde su enamoramiento, fue vulnerable. Y que se dejó enredar en sus mentiras y manipulaciones, deslumbrada como estaba por la imagen de una de las máximas figuras del mundo del espectáculo.

En una entrevista en televisión, Carmen Barbieri reconoció: “Yo con ese hombre hubiese tenido hijos. Si él no me hubiera dejado, porque volvió con su mujer, yo hubiese armado una familia con Porcel. Él tenía todo lo que yo necesito para enamorarme: cantaba bien, era un gran músico, un buen escritor, un buen director, un excelente cómico”.

Se cierra de esta manera uno de los capítulos amorosos más prohibidos y secretos del mundo del espectáculo de nuestro país.

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