Es hora de revaluar a la banda Hootie & the Blowfish

Por JON CARAMANICA

Los integrantes de Hootie & the Blowfish recuerdan todos los insultos.

Cuando Trent Reznor dijo “maten a Hootie & the Blowfish” en una entrevista para la revista Rolling Stone.

Cuando un ejecutivo en la discográfica del grupo calificara a “Cracked Rear View” —el álbum que posteriormente vendería millones de copias— como “imposible de lanzar”.

“Si tocabas canciones de Hootie, no tenías onda”, dijo Darius Rucker, el líder del grupo.

A fines del año pasado, Rucker, de 53 años, y el grupo —el guitarrista Mark Bryan de 52, el baterista Jim (Soni) Sonefeld de 54 y el bajista Dean Felber de 51— se reunieron en Columbia, Carolina del Sur, lugar en el que se conocieron en la universidad y formaron una banda que tocaba covers, para hablar de años de faltas de respeto.

Lanzado en julio de 1994, tres meses después de la muerte de Kurt Cobain, “Cracked Rear View” terminó siendo uno de los álbumes que define a los 90, engendrando tres éxitos que figurarían en la lista del Top 10: “Hold My Hand”, “Let Her Cry” y “Only Wanna Be With You”. Es el décimo álbum más exitoso de todos los tiempos en Estados Unidos, según la certificación de la Asociación de la Industria de la Grabación de EE. UU..

Durante unos 18 meses, no hubo artista más reconocido en la música. El grupo ganó dos Grammys en 1996, incluyendo el de Mejor Artista Nuevo. Sin embargo, después de eso cayó estrepitosamente. Para algunos, Hootie se convirtió en sinónimo de la música rock tradicionalista que apareció en la estela de la defunción del grunge.

Desde 2010, la actividad de Hootie ha estado limitada principalmente a tocar en espectáculos anuales de caridad. Pero, este año, planea lanzar su primer álbum de estudio desde 2005, y acaba de iniciar una gira de poco más de 4 meses en honor al 25 aniversario de “Cracked Rear View”.

Durante los tres años anteriores al lanzamiento de “Cracked Rear View”, el grunge había dominado la conversación de la música rock estadounidense, y el rap gansteril estaba experimentando su primer éxito generalizado. El país estaba en ebullición —estallaban la primera Guerra del Golfo, los disturbios en Los Ángeles y la recesión. La música pop era tensa.

Y en eso llegó Hootie, impulsado al éxito gracias a una aparición en el “Late show with David Letterman”.

Una cosa que adviertes al escuchar nuevamente “Cracked Rear View” hoy son las armonías optimistas. Sin embargo, detrás de su letra sanadora había algo roto. “Hold My Hand”, el éxito revelación del grupo, es una “canción de protesta”, dijo Rucker. “Para mí, esa canción siempre habló de racismo”.

Los integrantes forjaron un lazo sólido en sus años universitarios, ocasionalmente abandonando a golpes algunas fiestas cuando alguien dirigía palabras intolerantes a Rucker. Rucker abrió “Hold My Hand” con un verso que invocaba gospel, soul y blues:

Con un poquito de amor y algo de ternura

Caminaremos sobre el agua, saldremos del lío

Con un poquito de paz y algo de armonía

Tomaremos juntos al mundo, lo tomaremos de la mano

En el sur, tales ideas de cortesía —cantadas por un hombre negro liderando un grupo blanco— podrían ser tomadas como radicales. Durante la presentación en “Letterman”, Rucker cantó con una voz rota; a sus espaldas, el grupo lo apuntalaba con esperanza. Ese equilibrio era el sello distintivo de Hootie.

La caída fue estrepitosa. Después de 1996, Hootie no volvió a figurar en la lista de las 100 de Billboard. Con el tiempo, la vida itinerante causó una implosión. Bryan, Felber y Sonefeld se divorciaron.

En la última década, Rucker se convirtió en una de las estrellas más grandes de la música country, lo cual no sorprende, dado que Hootie brindó una plantilla para el rock de raíces que ocupa un sitio prominente cerca del centro de la música country contemporánea.

“’Cracked Rear View’ hoy hubiera sido un disco de música country”, dijo Rucker.

Esa es una razón por la cual el grupo no está seguro dónde podría encajar su nuevo álbum —que será lanzado por Capitol Nashville, una discográfica de country (que también se encarga de la producción de Rucker como solista).

Cuando Hootie estuvo en Nashville en marzo, grabó canciones escritas por los integrantes del grupo, y también “Wildfire Love”, compuesta recientemente por Rucker con Ed Sheeran, y que tiene las melodías ingrávidas de Sheeran presentadas con la característica patina de Hootie.

Cuando estaba colaborando con compositores para el álbum, el grupo tuvo una máxima. “No queremos que compongan la canción de Hootie”, dijo Rucker. “Escriban la canción, y nosotros la haremos sonar como Hootie”.

© 2019 The New York Times

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