El PRO y la UCR avanzan con las listas, pero postergan la discusión por el reparto de cargos para después de la elección

“Avancemos con las listas y después vemos los cargos“. Respetuosa pero firme, la respuesta que llevaron Ernesto Sanz y Gerardo Morales a la segunda reunión de la Mesa Nacional de Cambiemos, que desde este miércoles pasó a llamarse “Juntos por el Cambio”, no sorprendió a la cúpula del PRO, liderada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Descontaban, por la intensidad del primer encuentro, que no iba a haber acuerdo por la definición de los cargos parlamentarios que eventualmente tendría el espacio si es que Mauricio Macri logra la reelección. 

La UCR prefirió por ahora no aceptar el cargo de presidente provisional del Senado, que hoy tiene el macrista Federico Pinedo, e insiste en poder definir quién será el titular de la Cámara de Diputados, que meses atrás, por mandato de Macri, le había sido ofrecido Peña al ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo, luego de la anunciada salida de Emilio Monzó. De todos modos, pese a que quedaron en retomar las conversaciones después de la presentación de los candidatos a legisladores nacionales, la intención de los radicales es volver a la carga recién después de la elección. “De nada sirve pelearnos por cargos que no sabemos si vamos a tener. Primero hay que ganar la elección“, dijo un correligionario de peso que estuvo en la reunión en una de las salas de la jefatura en la Quinta de Olivos. 

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En el cónclave que comenzó apenas pasadas las 10, por el PRO estuvieron, junto a Peña, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; y el titular del partido, Humberto Schiavoni. Desde el radicalismo, desembarcaron Sanz, Morales, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo: Emiliano Yacobitti, hombre de Enrique “Coti” Nosiglia; y la diputada provincial Alejandra Lordén, emisaria del vicegobernador Daniel Salvador. 

Mauricio Macri estuvo durante buena parte de la reunión, pero se retiró una vez que arribó a Olivos Miguel Pichetto, su flamante compañero de fórmula. 

Más allá de que ambos sectores optaron por no tensar, no hubo acuerdo porque el PRO no se movió de lo que ofertó: a sabiendas de que al cargo que aspiraban los radicales ya se lo habían ofrecido a Ritondo, un hombre de extrema confianza de Vidal, la moneda de cambio fue ceder el segundo lugar en la línea sucesoria. 

Esa maniobra a la que recurrió la Casa Rosada se explica por la tirante relación entre Peña y Vidal, quien se siente perjudicada con dos decisiones clave: la negativa del Gobierno al desdoblamiento de la elección en la provincia de Buenos Aires y las trabas que hasta último momento puso el ala más purista a una negociación por las colectoras con Alternativa Federal, cuando ese espacio todavía no se había vaciado de figuras y Sergio Massa ni siquiera evaluaba su regreso al kirchnerismo. 

Cara a cara, Vidal les hizo saber a los dirigentes radicales que su firmeza para defender a Ritondo no implicaba un asunto contra ellos, y planteó la seguidilla de concesiones políticas que hizo y hoy comprometen su reelección. Más: aludió al esfuerzo que debió hacer su gestión para que prosperara la adenda al Pacto Fiscal, que le permitió al Gobierno nacional tener un Presupuesto acorde al pedido del Fondo Monetario Internacional. 

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Los radicales entendieron su posición pero también remarcaron que el interés del partido, luego de haber aceptado poner a disposición la vicepresidencia para que Macri pudiera ampliar la coalición, era que su jefe, Cornejo, pudiera reemplazar a Monzó, en caso de decidirse a encabezar la boleta de diputados por Mendoza y acceder a la Cámara baja. 

“No va a caminar lo del Senado. La intención es que corone Alfredo”, resumió uno de los participantes. Otro redobló: “Vidal jugó fuerte, pero la UCR también por Cornejo”. El final de la puja es incierto: la Presidencia Provisional es un cargo atractivo, pero Mendoza recién se volverá a elegir senadores en 2021. 

Así y todo, los representantes del radicalismo decidieron tomarse un buen rato para analizarlo y dar una respuesta. La evidencia pública de que algo inesperado ocurría puertas adentro fue la cancelación de la conferencia de prensa que se había trazado en la sala de periodistas de Olivos. 

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