Debates en la Argentina que sueña

Los encuentros con la gente que trabaja y sueña son como aire fresco. En algún lugar de la pampa los Ingenieros Agrónomos discuten sobre cómo llegar a techos de productividades más altos. Los nuevos germoplasmas y sobre todo, la agricultura por ambientes, permiten pensar en mayores rendimientos de los cultivos.

Claro que requieren de inversiones: más y mejores fertilizantes, protección de cultivos mas eficiente, controles de malezas más complejos y sofisticados y ajustes en toda la tecnología: fechas de siembras, estructura de los cultivos, calidad de la siembra, etc, etc. Esta complejidad requiere más conocimiento por hectárea, más científicos, ingenieros y todas las tecnologías de este siglo. Es cierto que hay que invertir más y la ausencia de rentabilidad y acceso al crédito hace todo más difícil y lento.

También el tema de sustentabilidad ocupa un lugar prioritario en el debate: la incorporación de nuevos cultivos en las rotaciones, el control de plagas y enfermedades con uso más eficiente de fitosanitarios, la necesidad de certificaciones para los consumidores más exigentes y, sobre todo, la responsabilidad en la operación de una actividad sensible para el medio ambiente y la sociedad.

En otros espacios hay jóvenes que desarrollan agtechs, hay decenas. Están creando un ecosistema de proyectos y talentos que experimentan con la inteligencia artificial, IoT (Internet de las cosas), machine learning , robotización o productos biológicos.

Le están dando forma a una agricultura más compleja, con mayor procesamiento de información y conocimiento. El valor agregado en estos casos esta, sobre todo, en el proceso. Están construyendo nuevas plataformas que, integradas a las ya mencionadas, irán por nuevos desafíos, mejores productividades y calidad de gestión. Nuevas formas de producir mas eficientes y mas amables con el medio ambiente.

Mientras la agenda pública esta ocupada por la política, vibrante y necesario debate sobre qué somos, qué hacemos y hacia dónde y cómo vamos, no dejo de pensar en estas silenciosas experiencias de lucha por la competitividad.

Tampoco puedo evitar relacionarlas. Los desafíos que entusiasman a estos emprendedores requieren inversión en nuevas maquinarias, que deben ser financiadas por un mercado de capitales que no existe, o existe especialmente para la especulación; la inversión en I+D pública y, sobre todo, privada; el uso de insumos que depende mucho de la relación de precios entre ellos y lo que se produce, las retenciones deterioran y desincentivan el uso de las tecnologías La aparición de más y mejores germoplasmas requiere el marco de una urgente ley de semillas, justa y simple.

La aplicación de estas tecnologías y estas inversiones necesitan de estabilidad en los contratos de arrendamientos con una ley que por lo menos los haga durar tres años. Un Estado activo, abierto a todos los grupos de interés, que pueda cambiar en tiempo y forma, cuidando los intereses de las mayorías.

En los agronegocios nuevas oportunidades pasan todos los días: la guerra USA- China o la gripe africana por ejemplo, generan un contexto muy favorable para la transformación de granos en carne, alargando las cadenas de valor, incluyendo más gente, diversificando la matriz exportadora.

El potencial productivo de los granos con la incorporación de mayor proporción de doble cultivo y los techos productivos mencionados nos pueden acercar a las 200 millones de tn.

Las inversiones requeridas y las externalidades que se pueden producir incentivan la industria siderúrgica, la automotriz, la petroquímica, las industrias basadas en conocimientos, la construcción y todos los servicios relacionados. Pero atención … las oportunidades pasan y también se van.

Nuevamente el rol del Estado es fundamental facilitando el acceso de nuestros productos al mercado exterior, que necesita cada dia más alimentos, y a la creación de ecosistemas con múltiples cadenas de valor interdependientes.

El debate público debe dar visibilidad a las diversas realidades que viven en nuestra sociedad, realidades que deberían conversar más entre sí y con la sociedad.

Podemos torcer el rumbo de fracaso, rápida y exitosamente, bastaría mirar hacia adelante sin límites ni prejuicios. El pasado no debe paralizarnos, el pasado nos enseña. Construir progreso inclusivo en un marco con una democracia activa, una república consolidada con una Justicia eficiente, de calidad, independiente, creando un liderazgo renovado, de este tiempo.

Los encuentros con la gente que trabaja y sueña son como aire fresco. La realidad de los que no pueden trabajar, y aun menos soñar , no nos debe paralizar, debe ser un estímulo permanente para transformar una Argentina que bosteza.

Gustavo Grobocopatel es empresario. Presidente Grupo Los Grobo.

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