Cuál es la enfermedad contra la que Sergio Gendler luchó con hidalguía

Durante las primeras horas del día de hoy se conoció la noticia de la muerte del periodista Sergio Gendler, que estaba internado desde principios de este mes en el Instituto Fleming. De 53 años, se supo que sufría hace seis meses cáncer de intestino y fue su antecedente de enfermedad de Crohn -una de las llamadas enfermedades poco frecuentes del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales-, que le habían diagnosticado hace más de diez años, lo que desató la angustia y preocupación entre los 20 mil pacientes con esta patología que existen en el país.

Bajo el nombre de enfermedades inflamatorias intestinales (EII), se incluyen a la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn (que constituyen la gran mayoría de los casos), y otras condiciones menos frecuentes que combinan rasgos de ambas, como la enfermedad inflamatoria intestinal no clasificable y colitis indeterminada.

La colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn son los dos extremos del espectro: la colitis ulcerosa afecta el intestino grueso (colon) desde su porción más inferior (recto), extendiéndose hacia arriba en forma continua y en longitud variable, en tanto la enfermedad de Crohn puede afectar todo el tracto digestivo, desde la boca hasta el ano.

Sobre la relación causa-efecto entre la patología de base que padecía Gendler y el cáncer que finalmente lo llevó a la muerte, los especialistas consultados por Infobae fueron cautos.

“Para empezar podría decir que el ex presidente de los Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy tenía Crohn y murió asesinado“, resaltó la médica gastroenteróloga Alicia Sambuelli (MN 53328), para quien “puede haber un pequeño aumento de la incidencia del cáncer con una inflamación no controlada o que no ha respondido al tratamiento, pero también una persona puede tener cáncer por muchas otras causas”.

La coordinadora del Grupo de Trabajo de Enfermedades Inflamatorias Intestinales del Hospital de Gastroenterología Dr. Carlos Bonorino Udaondo y presidenta del Grupo Argentino de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Gadeccu) señaló que “el paciente tiene que hacerse controles periódicos y seguir los algoritmos de tratamiento adecuados; la gente tiene que ocuparse y no preocuparse, y saber que como en todas las enfermedades hay casos leves, más graves y enfermedades concomitantes asociadas”. “Una persona con Crohn puede tener una patología maligna y no necesariamente que sea por su enfermedad previa”.

La patología, que presenta “síntomas muy notorios y otros no tan evidentes” se manifiesta con diarreas persistentes, sangrado en la materia fecal, dolor abdominal y fiebre, entre otras manifestaciones.

No queremos sembrar pánico ni que se asusten los pacientes -insistió la especialista-. Generalmente los pacientes no se mueren de EII; cada vez hay más tratamientos y haciendo las consultas a tiempo el pronóstico es bueno”.

En la misma línea, la médica gastroenteróloga y oncóloga Claudia Milano (MN 62241) apuntó: “Si el paciente está bien controlado, el riesgo de padecer cáncer es como el de la población general; si no se controla hay más riesgo porque puede aparecer una alteración del intestino”.

Y en ese sentido, la ex jefa del Servicio de Gastroenterología del Hospital Posadas destacó que la adherencia al tratamiento es clave y que “si la persona se controla con biopsias y colonoscopias una vez al año, con la debida preparación del intestino para que el endoscopista pueda biopsiar de manera correcta la posibilidad de que un paciente con enfermedad de Crohn desarrolle cáncer es muy baja”.

Además, “es muy importante que el paciente esté contenido, en una institución que esté acostumbrada a manejar estas enfermedades y sería ideal que pertenezca a alguna asociación de pacientes para preservar no sólo su estado de salud sino su calidad de vida, ya que se trata de enfermedades que causan alteraciones en la calidad de vida“.

Sambuelli explicó que la enfermedad de Crohn “se da habitualmente en jóvenes entre la segunda y tercera década de vida y dado que se trata de patologías que evolucionan en forma crónica lo importante es que se diagnostique precozmente y que el paciente adhiera a los controles y tratamientos”.

“Lo que hay que hacer es consultar al médico y seguir las indicaciones y hacerlo con la tranquilidad de que siguiendo los esquemas de tratamiento los pacientes pueden seguir una vida normal”, sostuvo la especialista, quien consideró: “Es sumamente extraño que un paciente muera por esta enfermedad, bien tratada se trata de personas que viven de manera crónica con la enfermedad, tal como ocurre con otras crónicas como la diabetes”.

“Todos podemos tener una enfermedad y otros problemas asociados; que exista un diagnóstico de base no significa que los pacientes que tienen ese diagnóstico deban alarmarse ni angustiarse”, insistió Sambuelli.

Gendler sintió los primeros síntomas de inflamación intestinal en 1997 y fue después de varias idas y vueltas, que finalmente llegó a un diagnóstico recién en el año 2000. “Estuvieron como cuatro años para dar con el diagnóstico, porque el primer episodio lo tuve en el 97 después de una salmonella”, había recordado en una entrevista.

La demora en el diagnóstico y el peregrinar por especialistas es un -lamentable- denominador común entre las personas que padecen una enfermedad poco frecuente.

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