Crónica de viaje: cómo es Le Havre, la ciudad en la que la Selección femenina enfrentará a Inglaterra

*Enviada especial a Francia

Ni el fervor por el Mundial de Fútbol Femenino de Francia 2019 logra desestabilizar la calma de Le Havre, esta ciudad ubicada a casi 200 kilómetros de París, sobre el Canal de la Mancha. Durante estos días, este lugar marcado por la tragedia y la destrucción recibe a miles de fanáticos que traen consigo la esperanza de ver brillar a sus respectivas selecciones en la máxima competencia. En esta ocasión, son los hinchas argentinos los que han llegado hasta este punto para ver a la Selección en su partido ante Inglaterra, el próximo viernes desde las 16 horas.

Aún el verano no ha llegado a esta ciudad costera, generalmente carcaterizada por los fuertes vientos. El clima por estos días oscila entre las nubes y las lluvias aisladas. La temperatura nunca supera los 15 grados. De a ratos sale el sol, pero se esconde con una rapidez pocas veces vista y da paso inmediatamente a una fuerte tormenta pasajera. Comprar un paraguas es una obligación para transitar por estos lugares en esta época.

Ni bien se baja del tren, los carteles avisan que esta es una de las nueve sedes elegidas por la organización para la Copa del Mundo. Buses con recorridos especiales que llevan al estadio e indicaciones para los recién llegados adornan las paredes y las calles linderas a la estación.

Le Havre, que hoy tiene casi 200 mil habitantes, fue una ciudad seriamente afectada durante la Segunda Guerra Mundial por su posición estratégica con salida al mar. Sufrió la ocupación de los nazis, que establecieron allí una base militar. Luego del desembarco en Normandía, los Aliados bombardearon la zona para permitir el avance de las tropas. Más de 5 mil personas murieron en esos años.

La reconstrucción fue dolorosa y costosa, pero eficiente. Ya casi no quedan rastros de aquella barbarie. El recuerdo está en la memoria, ya no en los muros ni en el asfalto. Hoy Le Havre es una ciudad pintoresca, con una arquitectura colorida y con calles que desafían a los caminantes por sus constantes subidas y bajadas.

El Stade Océane, ubicado a muy pocas cuadras del estación de tren de la ciudad, comenzó a construirse en el 2010 y fue inaugurado en el 2012. Tiene capacidad para 25.178 espectadores, todos ellos sentados, y tiene un techo que recubre las gradas. Generalmente, allí hace de local el equipo de la ciudad, que es el Le Havre Athletic Club.

En total, allí se disputarán siete partidos de esta Copa del Mundo. Además del mencionado choque entre Argentina e Inglaterra, ya jugaron España 3- Sudáfrica 1 y Nueva Zelanda 0 – Holanda 1. Luego se medirán China y España por el Grupo A, y Suecia y Estados Unidos por el F. Además, el estadio alojará un encuentro de octavos de final y otro de cuartos.

Tras dejar París, ciudad en la que jugó el primer partido ante Japón (0-0) y la que regresará para disputar el tercero ante Escocia, Argentina decidió hacer base en Deauville, una localidad ubicada a 40 kilómetros de Le Havre. Allí se aloja y hace sus entrenamientos diarios hasta tanto regrese a la capital.

Para ir desde Le Havre hasta Deauville hay muy poca frecuencia de buses, por lo que lo recomendable (aún a pesar del precio) es hacerlo en taxi o en Uber, que es legal. Durante el trayecto- que en auto dura unos 20 minutos-, hay que pasar por un largo puente para cruzar el Río Sena. Desde las alturas pueden verse las enormes industrias petroleras asentadas en la costa, cuyas chimeneas escupen fuego de manera constante.

En Deauville muy pocas personas caminan por las calles y son escasos los autos que pueden verse circulando. De día, los bares y restaurantes abiertos son contados con los dedos de una mano. De noche, todo cierra. Solo un establecimiento queda abierto: el casino.

El clima inestable hace que la llegada de los turistas -el mayor ingreso de este pueblo de 3700 habitantes– se demore y que la actividad sea casi nula. El silencio y la tranquilidad dominan en este espacio conocido como “La Reina” de las playas de la Región de Normandía.

El gris casi constante del cielo solo se ve cortado por las hermosas casas. Aquí no hay edificios y se mantiene una línea de arquitectura muy característica. Los bulevares están adornados con plantas llenas de flores y con árboles cuyas copas están prolijamente recortadas. La limpieza de las veredas es absoluta.

La Selección se aloja en el lujoso hotel Barriére le Royal, ubicado a escasos metros de la playa y a menos de 200 metros de donde se hospeda el equipo de Inglaterra. En los pocos momentos libres que tuvieron, las jugadoras aprovecharon para pisar la arena y sacarse algunas fotos cerca del mar. Ni el viento ni el frío las detuvieron.

Los entrenamientos, en tanto, son en las instalaciones de Parc des Loisirs, a solo cinco minutos en micro del hotel.

En Le Havre y Deauville, el plantel “Albiceleste” ha logrado cortar algo del ritmo frenético que impone París, con su tráfico demencial y su velocidad típica de una capital. Será cuestión de horas saber si la calma ayudó a sostener la concentración para jugar un partido en el que, una vez más,  las jugadoras buscarán hacer historia.

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