Cooperación Sur-Sur: un desafío para Iberoamérica

Este año se celebró la Segunda Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur en Buenos Aires. Argentina organizó la cumbre de cooperación más importante del mundo emergente, con la participación de más de 160 países, entre ellos, los que más crecerán en las próximas décadas.

En ocasión del 40º aniversario de la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cooperación Técnica entre los Países en Desarrollo de 1978, durante la cual se aprobó el Plan de Acción de Buenos Aires, la comunidad internacional reafirmó su compromiso con la temática de la segunda Conferencia: “La función de la cooperación Sur-Sur y la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: retos y oportunidades”.

Quienes trabajamos en la cooperación internacional, tenemos presente que los mayores desafíos de esta época – la pobreza, la desigualdad, la violencia y el calentamiento global-, requieren de soluciones que las naciones no pueden alcanzar por sí mismas, sino a través de la cooperación y el multilateralismo basados en el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

Por lo tanto, la Cooperación Sur-Sur no sólo es un marco de colaboración en los ámbitos político, económico, social, educativo, cultural, científico y medioambiental, sino también una manifestación de solidaridad entre los pueblos y los países del Sur. Se busca superar el paradigma de donante del Norte y beneficiario del Sur para construir un mundo más equitativo y democrático.

Quizás no haya región del Sur que mejor ejemplifique este modelo de cooperación horizontal que el Sistema de Cooperación Iberoamericano. A tan sólo cuatro años de la creación de las Naciones Unidas, en 1949 se creó la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Es un organismo gubernamental para la cooperación entre los países iberoamericanos en el campo de la educación, la ciencia, la tecnología y la cultura en el contexto del desarrollo integral, el fortalecimiento de la democracia y la integración regional. Está formada por 23 países miembros, 18 oficinas nacionales y 7 países observadores.

Después de la OEI, se sumaron los siguientes organismos sectoriales al Sistema de Cooperación Iberoamericano: la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (1954); el Organismo Internacional de Juventud (1992) y las Conferencia de Ministros de Justicia (1992). En 1994, se creó la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el órgano permanente de apoyo institucional, técnico y administrativo a las conferencias y a la Cumbres iberoamericanas.

La OEI, que celebra en este 2019 setenta años desde su creación, es una organización que desarrolla un papel activo en promover la colaboración entre los Ministerios de Educación, Cultura y Ciencia de los Estados miembros. Su finalidad es fortalecer las políticas públicas mediante el trabajo compartido en el desarrollo de iniciativas innovadoras y ejemplares. Asimismo, su objetivo es de relacionar experiencias y contribuir para que todos los países tengan presente que forman parte de una comunidad de naciones más amplia, enriquecedora y que la ciudadanía de cada uno se prolonga en la ciudadanía iberoamericana.

Este aniversario también marca el alineamiento de la OEI con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, que nos enfoca en la erradicación de todas las formas de exclusión y marginación, las disparidades y las desigualdades en el acceso educativo; también en promover la participación y mejorar la calidad de los aprendizajes. Durante la próxima década, uno de nuestros mayores desafíos será transformar nuestra Comunidad Iberoamericana de Naciones en una verdadera región de igualdad, democracia y desarrollo humano.

Mariano Jabonero es secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)

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